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miércoles, 19 de abril de 2023

UN GENIO




Para entender que no todos solo apuestan por la repetición y la memorización




Blasco Fernando 
 Tu Hijo Puede Ser Un Genio De Las Mates 






                                                                                  A mi familia y, en especial, a mi hijo
FERNANDO

A Juan, Pablo y María José.

A mis padres

JUAN

 


    Capítulo cero

   ¿Cómo ayudará este libro a que tu hijo domine las matemáticas?

  

  ¿Dónde termina el juego y dónde comienza la matemática seria? Una pregunta capciosa que admite múltiples respuestas. Para muchos de los que ven la matemática desde fuera, esta, mortalmente aburrida, nada tiene que ver con el juego. En cambio, para los más de entre los matemáticos, la matemática nunca deja totalmente de ser un juego, aunque además de ello pueda ser otras muchas cosas. MIGUEL DE GUZMÁN1

«Las matemáticas son complicadísimas», «Es que no tengo memoria para las fórmulas», «Si en realidad aprenderse todo esto luego no sirve de nada», «Yo soy de letras»… Seguro que te suenan muchas de estas frases. Lo mismo hasta compartes alguna. Pero ¿qué hay de verdad en ellas? Todos sabemos que muchas personas tienen problemas con las matemáticas, y en infinidad de casos el origen del problema radica en cómo las aprendieron en primaria. Quizá nadie les dijo antes que en realidad no hace falta memorizar nada, o que uno puede aprender a resolver problemas sin darse cabezazos contra una pared, o que una buena base en matemáticas te ayuda a potenciar aspectos que resultarán decisivos en tu futuro —como la toma de decisiones o la estructuración lógica de argumentaciones en la oratoria—, o nadie unió en la misma frase matemáticas, juego o entretenimiento. Y puede que ahora estés pensando «pero ¿cómo va a conseguir todo eso?».
Los autores de este libro tenemos una trayectoria similar: ambos procedemos de familias sin tradición universitaria, y siempre agradeceremos a nuestros padres (un conductor y un relojero) y nuestras madres (que cuidaban de las tareas del hogar) el habernos facilitado el poder estudiar. Muchas veces nos ha tocado ser autodidactas porque en casa faltaban referencias que complementasen los libros de texto escolares y a pesar de esas limitaciones nunca hemos tenido problemas con las matemáticas; al contrario: de hecho, desde muy pequeños ya sabíamos que queríamos ser matemáticos, y podemos afirmar que nuestros padres jugaron un papel fundamental en ese camino. Con el tiempo, ambos llegamos a ser los primeros de nuestras respectivas promociones. Ahora somos padres y profesores, y tanto en casa como en el trabajo intentamos educar «no dando pescado, sino enseñando a pescar». Esto es, proporcionando los métodos que a nuestros hijos y alumnos les ayuden a superar las matemáticas de su nivel y además los preparen para lo que va a venir después. Entre otras cosas, porque seguimos pensando que es el único modo sensato y correcto de aprenderlo.
De ahí, de esas raíces, proviene el método que te planteamos en estas páginas. Un método que, a diferencia de tantos que prometen todo sin el aval de unos nombres, queremos respaldar con los nuestros propios y nuestra trayectoria. Un método que parte, entre otros puntos, de una certeza que ambos compartimos porque lo hemos vivido en nuestras familias y aún hoy lo vivimos: los padres son una pieza clave para la educación de sus hijos. De hecho, tú puedes ser la clave para que tu hijo sea un genio de las mates.
El método se construye sobre tres pilares básicos que son la comprensión, la práctica y la motivación, y este libro comprende una introducción a la casi totalidad de las matemáticas que va a estudiar tu hijo hasta los 12-13 años, con los conceptos escritos en un lenguaje siempre accesible, aunque sean nociones tan básicas como qué es un número o la interpretación de las propiedades de la suma.
«¿Y de dónde saco yo tiempo?» Quizá ahora te parezca incompatible con los horarios laborales: los afortunados que en este momento tenemos trabajo pasamos en él demasiadas horas y a veces las que pasamos con nuestros hijos las dedicamos a llevarlos de un lado para otro, de camino a mil y una actividades extraescolares, pero esos viajes en coche, transporte público o paseos los podemos aprovechar para educarlos. Paseando, jugando a las cartas o al dominó, doblando papel o haciendo juegos de magia, tienes en tu mano la posibilidad de ayudar a tu hijo con las matemáticas. Todo esto lo encontrarás aquí, aderezado con anécdotas, referencias y actividades para que desarrolléis los dos juntos.
Lo más importante es que se acostumbre a los métodos que se emplean y reconozca cómo aparecen las matemáticas en todos los aspectos de la vida. Si pierden el miedo a esta disciplina, ya tenemos mucho ganado. Las matemáticas nunca han mordido a nadie, pero dependiendo de cómo se aborden, puede suponer un éxito o un fracaso. Pensemos, por ejemplo, en subir a una montaña: en el campo las sendas recorren un camino en espiral, que permite que el ascenso sea mucho menos empinado. Eso es lo que pretendemos precisamente con nuestro método, dar ideas para que el niño practique las matemáticas de una forma más suave; aunque, como para subir la montaña, tendrá que estar en buena forma. Para la montaña necesita forma física y para las matemáticas (y otras disciplinas escolares) necesita un entrenamiento mental, y también ahí queremos ayudarte.
La estructura de este libro

Nuestro objetivo es ir paso a paso, nada de grandes saltos. En el primer capítulo encontrarás una reflexión sobre el papel que juegan las matemáticas en el sistema educativo, prestando una especial atención al contexto en el que se sitúan y a los elementos que hacen diferente a esta disciplina. En ese sentido, intentaremos desmontar algunos tópicos, como «que las matemáticas son solo para los listos», que «el cálculo mental es muy importante en matemáticas» o que «sin memoria no se puede avanzar». Verás como esas frases, aunque se escuchen repetidamente, no dejan de ser falsas.
Los 11 capítulos siguientes abordan, uno a uno, los temas que se estudian en las asignaturas de matemáticas, empezando por los números naturales y las operaciones más sencillas (suma, resta, multiplicación y división), y abordando luego fracciones, números decimales, negativos, potencias, raíces cuadradas, ecuaciones y resolución de problemas.
Hemos creído interesante incluir la edad aproximada en la que se estudian cada uno de los conceptos tratados, como orientación para los padres, aunque no es determinante, ya que, dependiendo de la zona geográfica, los contenidos se pueden impartir en un orden u otro, aunque con pequeñas variaciones.
En algunos lugares del texto encontrarás también un código QR como este:
  

Al leerlo con un teléfono móvil, te llevará a la página www.geniomates.com, en la que hemos incluido material complementario a este libro (algunos problemas y actividades adicionales y vídeos explicativos). Con esto queremos presentar un método adecuado al siglo XXI, que utiliza las nuevas tecnologías, pero que tampoco olvida las actividades manipulativas clásicas. Aun así, descuida, no es imprescindible para seguir los contenidos de este método, y esos mismos datos puedes encontrarlos accediendo directamente a la web desde cualquier ordenador.
Todos los capítulos del libro terminarán con una propuesta de actividades. Por razones obvias esa propuesta no puede constituir una lista exhaustiva, sino solamente un compendio que pueda servir de ejemplo para que tú mismo puedas desarrollar otras actividades similares con tu hijo.
Este libro presenta un método para que los padres ayuden a sus hijos con las matemáticas, tal como hacemos los autores con nuestros propios hijos. Si a ti, padre o madre, se te daba bien la asignatura de matemáticas, este libro te ayudará a recordar lo que estudiaste en su momento y te proporcionará actividades y juegos que podrás practicar junto a tu hijo, para ayudarle con esta materia. Si, por el contrario, no tenías mucha afición por las matemáticas, aquí tienes tu segunda oportunidad: partiendo de tu experiencia de la vida diaria, podrás comprender muchas de las cosas que estudiabas en el colegio y, lo que es más importante, evitarás que tu hijo tenga problemas con esta asignatura.
Las matemáticas y la forma en que se han enseñado han hecho que muchas personas se apartaran de ellas cuando, en realidad, están al alcance de cualquiera. Para estudiar matemáticas solo hacen falta una hoja de papel y un bolígrafo —con eso y el correspondiente nivel de conocimientos podríamos dedicarnos incluso a la matemática más avanzada—. Más allá de esto, lo mejor que puedes proporcionarle a tu hijo para que sea un genio de las mates es un ambiente de trabajo adecuado, un hábito de estudio, tu atención, motivación y dedicación para ayudarle con los contenidos del colegio y para organizar actividades complementarias con las que aprenda divirtiéndose, casi sin darse cuenta. Esas dos últimas cosas las encontrarás en las páginas que siguen.
Tu papel será fundamental. Tu esfuerzo tendrá una recompensa.
 


    capítulo

uno

   El entorno de la enseñanza de las matemáticas

  

  Si la gente no piensa que las matemáticas son simples, es solo porque no se dan cuenta de lo complicada que es la vida. JOHN VON NEUMANN2

El miedo escénico ante las matemáticas

Las matemáticas levantan pasiones: en algunos casos, de amor y en otros, de odio. Por lo general, los casos de animadversión hacia las matemáticas se deben a una falta de comprensión de las mismas y nosotros, como docentes, hemos encontrado a menudo este problema en nuestros alumnos. Hay personas para las que las matemáticas se presentan como algo inalcanzable. A veces esta idea se fragua en el entorno familiar: todos hemos oído «no, es que soy de letras» o «a mí también me suspendían las matemáticas». En ocasiones también los matemáticos hemos contribuido a crear esa fama, escondiéndonos detrás de símbolos y nomenclaturas complicadas, aunque por fortuna y pese a que estos casos son los más llamativos, la mayoría de los profesionales de las matemáticas pretendemos simplificarlas y, si se puede, acercarlas a todo el mundo.
En pleno siglo XXI, las matemáticas juegan un papel importantísimo. Están ahí aunque no las veamos. Nuestros hijos han nacido con un ordenador y un teléfono móvil cerca, y ambos dispositivos funcionan gracias a ideas matemáticas. La compresión de música en mp3 y otros formatos más evolucionados tiene que ver con matemáticas (nada menos que del siglo XIX; si Fourier hubiera sabido que su idea iba a estar en los dispositivos de todos los adolescentes…). Hasta la lavadora que tenemos en casa, en sus «programas inteligentes», utiliza lógica borrosa para determinar el programa de lavado en función del peso. Y eso por no hablar de los sistemas de navegación por satélite, basados en triangulaciones.
Como en todo proceso educativo, la mejor forma de afrontar lo nuevo es asumiéndolo de manera natural, poco a poco. Y ese es el modo con el que enfocamos este libro: nos aproximaremos a las matemáticas despacio, introduciendo los conceptos fundamentales y entendiendo el mundo en términos matemáticos. Sin prisas ni agobios, ni memorización alguna.
Aprendizaje por edades

En la escuela, los niños se agrupan por edades quizá porque este es el criterio de aplicación más sencillo. Lo que ocurre es que el sistema está planteado para que todos los alumnos aprendan al mismo ritmo y lleguen al mismo nivel, y esto puede llevar a que los más capacitados se aburran y aquellos a los que les cuesta más se descuelguen (tal vez haría falta una ampliación de contenidos o de refuerzo, respectivamente). Por este motivo y siguiendo a Pierre Faure, algunos expertos apuestan por una enseñanza personalizada en la que el trabajo de cada estudiante —y, por tanto, su ritmo de aprendizaje— dependa de su capacidad, interés y demás circunstancias sociales.
Los que ya de mayores hemos ido a clases de idiomas conocemos la efectividad de los grupos pequeños y personalizados; pensamos que esto supondría una mejora en el proceso educativo. Por desgracia, el número de alumnos en el aula, aún mayor estos días de recortes en Educación, lo hace inviable. Y no es la única pega: aunque funcione en la educación de adultos, no es bueno separar en aulas diferentes a los «más adelantados» y a los «menos adelantados». En 1968 la maestra Jane Elliot hizo un experimento (peligroso) en su clase: separó a los niños con ojos azules de los de ojos marrones, y les dijo que los primeros eran mucho más inteligentes que los segundos. Como resultado, niños que siempre habían sido amigos comenzaron a pelearse. Esto ya deja ver que la separación «por capacidad» no es buena, pero no termina ahí la cuestión; al día siguiente invirtió los papeles: cuando dijo que se había equivocado y que los más inteligentes eran los de ojos marrones, estos se sintieron mucho más motivados. ¿Consecuencia? Acababan las tareas antes y eran capaces de asumir más trabajo. A la vista de este experimento (repetido por la misma Jane Elliot más adelante con adultos, presos en una cárcel de seguridad, y con resultados similares), no parece demasiado conveniente dividir a los alumnos en ese tipo de grupos.
Justo por ese motivo los padres han de jugar un papel importante en la educación de sus hijos, ya que su intervención permitirá rellenar el vacío que inevitablemente deja la escuela, fortaleciendo las debilidades o planteando actividades adicionales para profundizar más en los conceptos estudiados y ampliar lo que traten en el colegio. ¿Y cuándo empieza ese papel de los padres en el aprendizaje de los hijos?
El papel de los padres en la educación de los hijos

Hay quien dice que los padres pueden favorecer el aprendizaje de sus hijos incluso durante la gestación en el vientre materno, aunque nosotros no iremos tan lejos. Pongamos que el niño ya ha nacido: en sus primeros meses, incluso años, la educación debe tener un carácter afectivo y resulta fundamental la estimulación del bebé. Poco a poco nuestro hijo irá mostrando destrezas como gatear, pronunciar sus primeras palabras o reconocer formas y colores, y así irá también potenciando la memoria y el razonamiento. Es una etapa vital en su aprendizaje, con el ambiente y las actividades como sus fuentes de interacción con el mundo. En definitiva, el niño es una esponja: absorbe todo aquello que se le ponga por delante y hay que aprovecharlo.
¿Cómo entran aquí las matemáticas? Podemos asegurar que las matemáticas constituyen una capacidad innata del ser humano que es observable ya en edades tempranas. Así, por ejemplo, la profesora Elizabeth Spelke, de la Universidad de Harvard, ha demostrado que en los primeros meses de vida los niños son capaces de diferenciar cadenas de sonidos por el número de elementos que incluyen. Ojo, hemos escrito número como elemento diferenciador de esas cadenas de sonidos, y es que las matemáticas comienzan a jugar su papel en el cerebro del niño.
Pasa el tiempo, el niño crece y llega el día en que empieza a ir al colegio…, y en algunos casos se cae en el error de pensar que a partir de entonces este será el único lugar donde va a seguir aprendiendo. Al igual que ha ocurrido hasta ahora, va a aprender en todo momento: los juegos, la televisión, los amigos y los familiares constituirán una fuente inmensa de estímulos que el cerebro, incluso de modo inconsciente, irá procesando.
Por eso y porque nuestros hijos nos necesitan, resulta conveniente que nos involucremos a fondo en su educación. Es complicado: sabemos que como padres no basta con destinar todo el dinero que hace falta para ir a un buen colegio o a academias de refuerzo; necesitan que les ayudemos con los deberes, que repasemos las lecciones con ellos, que noten que estamos ahí y los apoyamos. Obviamente, los horarios laborales se cruzan para complicarnos bastante las cosas, pero es vital que hagamos un esfuerzo.
Por citar un ejemplo, todos conocemos los éxitos del sistema educativo finlandés. Finlandia era un país muy pobre que incluso padeció una hambruna a principios del siglo XX, pero ha sabido apostar por la educación y la innovación, atrayendo empresas tecnológicas. Además de la inversión pública, una de las claves del éxito educativo estriba en las condiciones climatológicas adversas, que obligan a los niños a pasar más horas en casa: los padres aprovechan esta circunstancia para colaborar con ellos en las tareas escolares. Una situación bien distinta a la que vemos hoy en numerosas ocasiones en nuestra sociedad: aquí se ha invertido el esquema y son los maestros los que tienen que realizar el papel de padres. Eso nunca va a ayudar a nuestro hijo. El niño te necesita a ti, y necesita motivación. ¿Y eso cómo lo conseguimos los padres?
Motivación y autoconfianza

El ser humano tiene una gran capacidad para automotivarse y además, el entusiasmo puede resultar altamente contagioso. De ahí que el que mostremos a nuestros hijos —por ejemplo, valorando todos sus logros— incremente su interés por aprender.
Si tu hijo ve que te interesa lo que hace, si le ayudas en su proceso de aprendizaje, encontrará más sentido a su trabajo y aumentará su motivación. Imagina, por ejemplo, que tiene que resolver unos problemas y no se pone con ello. Una opción sería, sin levantarnos del sofá, obligarle a que lo haga (aunque dudamos mucho del efecto positivo a largo plazo que tendrá esta forma de «motivarlo»); sin embargo, si abrimos el libro, y con buen tono le preguntamos y razonamos sobre ello, es mucho más probable que se siente a nuestro lado y también él empiece a razonar para tomar enseguida el rol protagonista.
Aprendemos por imitación. La campaña de lectura que se hizo hace algunos años con el lema «si tú lees, ellos leen» nos da un ejemplo estupendo de esta idea: para pedirles que hagan algo, deben vernos hacerlo. En definitiva, allá va una regla de oro:
Si quieres que haga algo, que te vea hacerlo.

También resulta fundamental que demos un sentido positivo y de reto a cada uno de los contenidos que aprende nuestro hijo: ¡ya sabemos algo más! Una buena pregunta que podemos hacer al ver a nuestros hijos tras la jornada escolar es «¿qué has aprendido hoy?».
Igual de relevante es la confianza en uno mismo, esto es, tener el convencimiento de que podemos lograr el éxito en cualquier reto educativo que se presente: siempre es importante realzar los logros más que las debilidades, puesto que en caso contrario podríamos crear un clima de desasosiego que derivará en una pérdida de confianza.
Una de las claves para que nuestro hijo aumente la confianza en sí mismo es acostumbrarle a que trabaje bien los contenidos que estudia, con el objetivo de dominarlos al máximo. Es posible que al principio cueste bastante —también a nosotros nos supondrá un esfuerzo—, pero al final se acostumbrará y con el tiempo incrementará la capacidad para aprender. Podemos comparar su conocimiento con el agua que hay en un vaso en el que poco a poco van cayendo gotas: en algún momento el vaso rebosará. Lo mismo ocurre con sus conocimientos matemáticos: si va avanzando poco a poco, pero constante, llegará a dominar la materia.
Por último, debemos tener en cuenta que tan importante es el trabajo como el descanso, por lo que cada tiempo del primero requiere una dosis del segundo. Además, no olvidemos nunca que el diálogo en casa es imprescindible, y que no hay que pasarse con el nivel de exigencia: hay que saber hasta qué punto podemos llegar.
¿Qué importancia tienen las notas?

En la escuela, la evaluación del rendimiento y la consecución de los objetivos de aprendizaje viene asociada a las calificaciones. No vamos a entrar aquí en el debate sobre la edad a la que debería introducirse esta evaluación; aunque pensamos que no es adecuada en edades tempranas, sí que es necesario tener muy en cuenta cuáles son los logros y cuáles las debilidades que debemos mejorar en el aprendizaje del niño, y para eso las calificaciones pueden tomarse como referencia. En casa, los familiares —no solo los padres— suelen preguntar al niño «¿qué tal han ido las notas?». Además de su valor académico, estas tienen cierto valor social y se asocian a premios y castigos. Incluso entre los propios compañeros generan una pequeña competición.
Es natural que nos preguntemos cómo debemos actuar ante los resultados de una evaluación. La respuesta no es sencilla. En primer lugar, debemos tener en cuenta la edad del niño: en los primeros niveles educativos, la incidencia de una baja calificación puede ser menor que en los superiores, puesto que hay mucho tiempo por delante para mejorar. En esas etapas iniciales debemos entender las notas como un indicador. Lo que sí es importante es observar la actitud del niño y conocer el motivo de una calificación baja.
Si de manera sistemática nuestro hijo suspende la materia o aprueba «raspado», hemos de poner especial empeño en ayudarle. Incluso en los primeros niveles educativos, que son los que sientan las bases para la comprensión futura: puede que después sea demasiado tarde. Para ello es importante contar con la opinión del profesor. Como dijimos antes, nuestra postura consiste en dar más importancia a los logros conseguidos que a los fracasos. Así, ante una evaluación negativa actuaremos animándole y estimulándole, pero también intentando ayudarle a progresar.
¿Para qué sirven las matemáticas?: competencias

El objetivo del proceso educativo no debe restringirse solamente a la adquisición de conocimientos, sino que debemos lograr que estos conocimientos sepan aplicarse a una realidad concreta y a la adquisición de habilidades que permitan su adaptación a otros contextos. Así, nos referiremos a competencias como al conjunto de los resultados de todo el proceso educativo.
Entre ellas, son importantes las llamadas competencias transversales, que sin verse en los contenidos de ninguna asignatura sí que se van desarrollando poco a poco en todas ellas. Un par de ejemplos son la capacidad para el trabajo en equipo o para expresarse en público. A veces esas competencias resultan más relevantes para el futuro ciudadano que las propias materias académicas tradicionales.
Una de las competencias más valoradas es la capacidad de «aprender a aprender», esto es, generar conocimiento por sí solo a partir de lo que previamente hemos aprendido y utilizarlo para aplicarlo a las situaciones que se nos presenten. Nuestro objetivo es desarrollar esta competencia en tu hijo ya desde los primeros años de vida, así que habrá que realizar actividades que la potencien, enmarcadas en cada una de las asignaturas.
Particularizando a las matemáticas, una buena estrategia para el aprendizaje desarrollará esta competencia. Así, por ejemplo, resolver un problema no es más que aplicar un tema estudiado a una situación diferente. En el aprendizaje de las matemáticas, el desarrollo de esta competencia será consecuencia de no dar todo el contenido completamente desarrollado, sino solo las pautas que permitan al alumno aprender por sí mismo utilizando además sus conocimientos previos y el razonamiento lógico.
También es fundamental en la vida futura de tu hijo la competencia en resolución de problemas —por su importancia, dedicaremos a este tema el último capítulo completo del libro—. Esta competencia, que se empieza a trabajar desde los primeros años de escolarización, se sigue desarrollando hasta el final de los estudios universitarios y está muy ligada al concepto de inteligencia...

https://books.google.com/books/about/Tu_hijo_puede_ser_un_genio_de_las_mates.html?id=bygaUyXkmWYC

LA EDUCACIÓN NECESITA DE CREATIVIDAD

Cuando generamos un espacio de investigación en el aula, estamos trabajando con la creatividad de todos, la nuestra y la de nuestros alumnos, presentes o pasados, porque contamos con la ventaja de poder relatar antiguas situaciones que vienen a cuento. Para que las situaciones de investigación se produzcan, solo debemos generar el ambiente preciso. Recientemente, una alumna se quejaba, porque la hacía escribir mucho y solo estaba demostrando, que no ponía atención a lo que escribía, porque se encontraba atenta a otras cuestiones y la actividad de escribir no, le permitía concentrarse en el otro relato que estaba escuchando. Para ello, habían creado un ambiente de semi-penumbra y un grupo de cinco escuchaban a un relator. Otros usaban los dispositivos informáticos del profesor, o los propios, pero ninguno seguía las instrucciones que se habían fijado antes. En el transcurso de ese tiempo los dejé hacer y luego, quedó demostrado, que solo unos pocos lograron completar la investigación, con muchas dificultades. Porque faltaba trabajo en equipos, sin compartimentos estancos. Y con algo más de luz, porque la luz suele ayudar al colorido. 




La educación necesita de la creatividad

26/04/09 |El Dr. Ricardo Baquero se refirió a la necesidad de que la escuela genere las condiciones para que los chicos quieran volver al día siguiente, en un corte de la jornada de actualización docente realizada en Gualeguaychú en la que expuso junto al profesor Santiago Sburlatti.

La jornada de actualización, denominada “Jóvenes y escuela: de la sospecha por la educabilidad a la construcción de posibilidades” reunió a unos doscientos docentes de la región. En diálogo con EL ARGENTINO Baquero sostuvo “es paradojal el mecanismo de desarrollo en nuestros chicos. En general, el desarrollo se produce por atribuirles más capacidad de la que tienen. Esto parece ser contrario a lo que solemos hacer en la vida escolar, esto es examinar primero al niño para saber qué capacidades tiene para tratar de predecir qué aprenderá”. “En general -continuó- en la crianza es absolutamente distinto: nadie evalúa competencias iniciales sino que se hace participar a los chicos en la vida común, en los juegos, en el habla y demás. Justamente, la práctica tan común de “hablar” con un bebé antes de que hable lo lleva precisamente a que vaya apropiándose de la musicalidad de la lengua, los contornos de lo que se le dice, de la expresión y los sentidos para luego, ir de allí a los significados de las palabras”. “Por lo tanto, se podría decir que los niños hablan antes de hablar, pero sostenidos por la relación con los otros. 

El límite entre atribuir capacidad y sobreexigir 
Si es bueno atribuirles capacidades a un chico, cómo logramos el equilibrio para no caer en la sobre exigencia, le preguntamos, a lo que respondió “la sobre exigencia al chico se produce, entiendo, porque escuela y familia terminan retroalimentándose. Entonces las familias generan expectativas acerca de cómo les irá a los hijos en la escuela, porque ésta se instaló como una institución capaz de determinar sobre la normalidad o anormalidad de los niños, como lo fue haciendo la Pediatría y el problema es que generó condiciones homogéneas, únicas en general porque esa era la aspiración: un método único de enseñanza para una diversidad muy grande de pibes y eso ponía en posición desventajosa a algunos y ventajosa a unos pocos”. “Todos queremos que en principio, a nuestro hijo le vaya bien porque hay un patrón establecido de normalidad que circula y que significa la escuela”, agregó. No en vano, le dijimos, se sostiene que los problemas de maduración, como los de conducta, los auditivos y oftalmológicos “saltan” cuando el niño comienza su etapa escolar. “Ahí aparece todo como confundido en un mismo plano. Las cuestiones de políticas de salud pública que la escuela transmitió y que tuvo que ver con la salud de la población de una manera en algunos casos, muy eficaz, si bien tuvo que ver con prácticas de higienismo, del control poblacional, también tenía la ventaja en muchos casos de detectar problemas de salud. El asunto es cuando ese criterio médico-patológico se trasladó a la lógica de los aprendizajes muy mecánicamente, como que la escuela también detectaba supuestamente patologías en los chicos que aprendían lentamente o no aprendían con su forma de enseñar y revisando muy pocas veces la propia lógica de las prácticas de enseñanza”. “En general sí ha habido experiencias de adecuación en esto, de generación de alternativas de maestros con más capacidad para ir variando formatos, que es lo que uno hace de hecho en la crianza. Justamente: todos los chicos terminan hablando, excepto que haya una patología muy severa y muy específica. Pero todos hablan, haciéndolo a su tiempo, en distintos momentos y con diferentes modos de interactuar con sus padres, sus hermanos. Ese rango de variabilidad es el que la escuela no siempre permite porque tiene una organización muy rígida, muy ordenada por edades, por un método común, como dije, para todos los chicos, que deberían aprender simultáneamente lo mismo a un mismo tiempo y de un mismo modo y eso es con lo que se está batallando, para ínter flexibilizar esa organización”. 

La motivación como cuestión central 
Habiendo dicho que en casa el método de aprendizaje es natural preguntamos por qué el sistema educativo no lo tomó cuando se confeccionó. “Esa organización es anterior a estas investigaciones. Hace tiempo que se conoce que hay estilos de aprendizaje variados en los sujetos, muy personales, con ritmos distintos. Sin embargo es muy difícil de acompañar desde una política pública y además, porque al sentido común le seduce mucho la idea de que no aprenden los que tienen algún déficit particular, en lugar de plantear que el déficit puede estar en la situación que uno ofrece y la motivación que genera”. “A la motivación -continuó- se la trabajaba como una imposibilidad de los chicos, como una ausencia o déficit de ellos, que deberían venir interesados o motivados por lo escolar, entendiendo no tanto como algo a provocar por la escuela sino porque la familia tenía que producir esa motivación”. “Lo grave es cuando la escuela comienza a reconocerse como impotente para generar esa motivación. El riesgo está en reforzar la idea de que esto es por incapacidad de los alumnos y no por una indudable falla o dificultad en la oferta educativa”. 

Dos visiones sobre la escuela 
Baquero sorprendió a los docentes cuando compartió con ellos las teorías que consideran que la escuela puede tener “el efecto abuela” o “el efecto suegra”. Explicando esto, el profesional dijo “el efecto abuela” es el que considera que el niño tiene todas las capacidades y potencialidades, en cambio el “efecto suegra” es el de la sospecha sistemática sobre nosotros. “Pero tengo una primicia para ustedes” dijo a modo de broma, para afirmar de inmediato “la suegras suelen transformarse en abuelas”. 
Al finalizar EL ARGENTINO le pidió su impresión acerca de la jornada de trabajo, y Baquero dijo “vi mucho interés. Hubo trabajos en grupos, intercambios que se fueron leyendo, donde se vio una sintonía; quizá hubo diferencias en matices, porque son temas complejos. Estuvimos viendo que incluso hay documentos públicos y oficiales que hablan sospechando de la educabilidad de los alumnos, por lo que no podemos decir que este sea un problema del docente común, sino que esto obedece a confusiones de algunos técnicos y políticos, al tomar con cierta ligereza temas que después tienen efectos muy fuertes en lo imaginario y en el modo de actuar”.
 Por Silvina Esnaola
http://www.diarioelargentino.com.ar/noticias/55023/la-educacion-necesita-de-la-creatividad

martes, 18 de abril de 2023

ASOCIACIÓN ARGENTINA DE INVESTIGADORES EN HISTORIA


Asociación Argentina de Investigadores en Historia (AsAIH)
La AsAIH es una asociación civil creada en 2011 que tiene como objetivos reunir a quienes se dedican a la investigación en historia de todo el país; promover, difundir y fomentar la investigación en historia, en su diversidad de enfoques y temas de estudio; estimular el interés público respecto de temas atinentes a la conservación del patrimonio histórico, a la organización de archivos y museos históricos, y a la difusión del conocimiento histórico; colaborar en el fortalecimiento de la enseñanza media y superior en historia; vincular a quienes investigan en historia en la Argentina con entidades académicas e individuos, tanto en el país como en el extranjero, y constituirse en comité argentino afiliado al Comité Internacional de Ciencias Históricas (CISH).

Ver sus artículos

PREMIO TESIS DOCTORAL 2020-2021-2022
AsAIH llama a un concurso público para otorgar un premio a la mejor tesis de doctorado en historia defendida y aprobada en universidades argentinas durante los años 2020, 2021 y 2022. Las bases pueden consultarse a continuación.

La fecha límite para el envío de las tesis es el 30 de agosto de 2023. El resultado del concurso se hará público en ocasión del evento anual 2024 de AsAIH. 

El premio consistirá en la publicación de la tesis, previa adaptación en forma de libro, en la colección Hacer Historia de la editorial Siglo Veintiuno Editores.

El Jurado estará compuesto por Lila Caimari, Isabella Cosse, Alejandro Eujanián, Noemí Goldman y Hernán Otero. En caso de presentación de tesis cuyas temáticas fueran lejanas a la formación de los jurados convocados, estos podrán solicitar la opinión de otros especialistas a ese fin.

 

Bases

1. Desde el año 2014, la Asociación Argentina de Investigadores en Historia (AsAIH) otorga cada dos años un premio a la mejor tesis de doctorado sobre historia defendida en una universidad argentina, inédita y aprobada en los dos años calendario previos a cada llamado, y que no haya recibido premios similares, aun cuando éstos todavía no hubieran sido efectivizados. Teniendo en cuenta el cierre de archivos y bibliotecas durante la pandemia COVID-19, la AsAIH decidió, por única vez, prorrogar la convocatoria un año. Así, en la presente edición se premia a las tesis defendidas y aprobadas durante los años 2020, 2021 y 2022.

2. Se establecerá un cronograma para cada convocatoria, especificando la fecha límite de recepción de propuestas y la fecha de difusión del resultado final. Se hará pública la composición del jurado al momento del anuncio de la convocatoria correspondiente.

3. Quedarán excluidos de participar los familiares en primer grado de los integrantes de la Comisión Directiva de la AsAIH y del jurado del concurso.

4. El premio consistirá en la publicación de la tesis, previa adecuación a las normas fijadas por la editorial según se detalla más adelante. Los derechos de autor, sólo en lo que corresponde a la primera edición, serán cedidos a AsAIH al solo fin de esa publicación. El autor recibirá, por sus derechos, una determinada cantidad de ejemplares del libro resultante.

5. Las tesis no podrán estar publicadas o en proceso de edición con vistas a su publicación (bajo cualquier soporte, incluido electrónico), deberán estar redactadas en idioma castellano y podrán ser de autores argentinos o extranjeros. Las tesis redactadas en idiomas distintos del castellano deberán ser traducidas a este idioma a expensas del postulante como condición necesaria para concursar.

6. Se enviará a la dirección electrónica asaihistoria@gmail.com un ejemplar de la tesis en archivo electrónico (formato pdf), considerándose el mismo recibido sólo cuando el remitente obtenga la confirmación de recepción por parte de AsAIH. En la convocatoria se especificará si es necesario enviar ejemplares en papel.

7. Los ejemplares enviados deberán estar identificados con seudónimo y libres de autorreferencias personales e institucionales, así como sin la página de agradecimientos. La remisión de ejemplares electrónicos podrá hacerse desde la cuenta de correo personal del postulante, comprometiéndose la AsAIH a guardar la correspondiente confidencialidad.

8. En archivo aparte se remitirán los datos personales del autor: nombre y apellido, edad y nacionalidad, dirección postal y electrónica, título de la tesis, fecha de defensa de la misma y copia del acta de aprobación.

9. El jurado estará compuesto por cinco destacados especialistas de la disciplina y tendrá la coordinación de un miembro de la Comisión Directiva de la AsAIH en ejercicio. El coordinador no tendrá voto en las deliberaciones del jurado. En caso de presentación de tesis cuyas temáticas fueran lejanas a la formación de los jurados convocados, estos podrán solicitar la opinión de otros especialistas a ese fin.

10. Los miembros del jurado que hayan cumplido roles de dirección o codirección deberán abstenerse de intervenir en los casos en que se traten tesis de sus dirigidos o codirigidos. En esos casos, el jurado sesionará y decidirá sin su presencia.

11. En caso de no existir un dictamen unánime, el Jurado decidirá por simple mayoría. El premio podrá ser declarado desierto y el fallo del Jurado será inapelable.

12. El resultado será anunciado en la página web y por los medios habituales de comunicación de la AsAIH, así como a la dirección electrónica informada por el postulante.

13. Para hacer efectiva esta publicación, los autores deberán, en un plazo no mayor a ciento veinte (120) días corridos, contados a partir de conocerse los resultados del Concurso, adaptar los trabajos a las indicaciones de la entidad editora, entre las cuales se fijará un número máximo de caracteres/páginas, así como las correspondientes normas de citación y redacción.

14. Toda cuestión no prevista en estas bases será resuelta por la Comisión Directiva de la AsAIH, excepto las relativas al premio a la mejor tesis, que recaerán en el jurado. Las decisiones de la comisión y del jurado serán inapelables.

lunes, 17 de abril de 2023

LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA EN LAS AULAS: UN TEMA PARA REFLEXIONAR

Si se mantiene el estudio memorístico de la Historia, cómo algo muy serio y desprovisto de los necesarios anclajes, con las realidades observables, por los propios alumnos, se seguirá, con el adoctrinamiento y la falta de racionabilida en los estudios. Nunca voy a dejar de recordar la imagen de ese Belgrano a pié llevando, un niño de la mano, en la representación del Éxodo Jujeño, el 23 de Agosto del 2018, en Humahuaca, tan parecido a la imagen del San Martín de la plaza del mismo nombre, sentado en un pobre taburete de una pata y vestido, con un humilde poncho quebradeño, que desde la Historia nos interpelan y  nos indican realidades, por no decir verdades, que nunca lograremos ser capaces de hacer ver, en una investigación si no propiciamos la veracidad, con los métodos, la didáctica y la pedagogía necesaria en estas épocas. Algunos dicen que todo tiene que ver con todo, otro decía que todo es historia, aunque no creo tanto en eso y otros se pueden interesar en tamaños, en formas o en colores. Igual, será difícil que me olvidé, por la sorpresa que recibí, cuando me preguntaron, si todavía tenía el termo chiquito, porque cada uno tiene algo que le preocupa o le interesa. También es un tema conocido el de la espera, por un trámite o un turno, que se demora y el tiempo pasa, pero en nuestra sociedad, no se puede evitar, casi estamos demasiado acostumbrados.

 Entré el año 2011 y el 2015 llevé adelante un ensayo creando una biblioteca escolar en cada carpeta de mis alumnos de primero a tercero, mientras en cuarto año lo atendía, con inducciones deducciones. Llegado el momento de los exámenes, contaban con una serie de pasos, ya realizados en sus carpetas, de manera esquemática y solo debían vincular dichos pasos, con las preguntas, para tener solucionadas las incógnitas. En este tiempo el armado de la carpeta puede ser más fácil utilizando los medios informáticos que disponga cada uno y solo manejarse por medio de fichas informáticas de investigación. 

La enseñanza de la historia en las aulas: un tema para reflexionar


 Deilyn Lahera Prieto * deilynlahera1@gmail.com
Universidad Autónoma de Chihuahua, México
 Francisco Alberto Pérez Piñón ** aperezp@uach.mx
Universidad Autónoma de Chihuahua, México

La enseñanza de la historia en las aulas: un tema para reflexionar

Debates por la Historia, vol. 9, núm. 1, pp. 129-154, 2021

Universidad Autónoma de Chihuahua


Resumen:
La significación que amerita la enseñanza de la historia en niveles de educación media, está siendo en la actualidad objeto de estudio para los investigadores de esta ciencia. En los últimos quince años la investigación educativa relacionada con la didáctica de la historia, ha sido testigo de un fuerte avance, sin embargo, una parte importante de estudiantes demuestra desinterés por esta área del conocimiento (materia), necesitándose la implementación de nuevas estrategias metodológicas, más motivadoras y más acordes a los tiempos en que vivimos. Se requiere entonces de la disposición del estudiante para instruirse y de la intervención del docente en esa dirección. Mejorar la didáctica en la enseñanza de la historia y los métodos empleados en el aula, es hoy un reto, por lo que se requiere cambiar la mirada y realizar propuestas que promuevan la vinculación del contenido teórico con la praxis. La formación histórica correcta de los estudiantes demanda un cambio, por lo que es menester del aprendizaje histórico actual, la asunción de nuevos retos que colaboren con el desarrollo cognitivo de los estudiantes en cualesquiera de los niveles de enseñanza, posibilitando el interés de estos por la materia, su involucramiento intelectual y por ende, el aprendizaje de esta materia más allá de fechas, hechos y acontecimientos. No se omite enunciar que el presente ensayo es parte de un trabajo de investigación más amplio, lo que aquí se presenta es lo concerniente al enfoque teórico asumido como sustento de la investigación.

Palabras clave:
enseñanza de la historia, cultura histórica, conciencia histórica, memoria histórica.


Introducción

¿Se requiere generar un entorno donde el alumno

aprenda haciendo, experimentando y viviendo los conceptos?

David Fischman

En el acontecer histórico del proceso enseñanza-aprendizaje, las exigencias y demandas sociales han sido diversas, especialmente las referidas a la posibilidad de aplicación práctica de los contenidos históricos por parte del alumnado. Para Schmidt ( 2017), en la práctica docente, la centralidad del aprendizaje se ve como una problemática que enfrentan los educadores, específicamente los versados en la Didáctica de la Historia, por lo que defiende la idea de que el que sabe cómo aprender, sabrá cómo enseñar.

A decir de Téllez ( 2020) este proceso está siendo dominado por la instrucción, relegando a un segundo plano, lo educativo y precisamente la Historia, a nuestro juicio, está siendo sometida a este mero proceso de instruir, cuando en realidad debería contribuir a desarrollar aprendizajes mediante la adquisición de herramientas conceptuales, destrezas y procedimientos que favorezcan la capacidad de aplicarlos a la propia realidad del alumno, para enfrentarse críticamente al mundo.

El profesor debe ser capaz de dirigir adecuadamente el proceso de construcción de conocimientos de los estudiantes y estos últimos deben ser capaces de obtener el aprendizaje necesario para cada etapa lectiva. Es así, que tanto el docente como el estudiante, participan activamente en este proceso formativo. Esta noción supone -ante todo- cambiar la mirada y asumir la enseñanza de la historia en términos de desarrollo de la percepción, la interpretación y la orientación históricas ( González, 2006, p. 21).

Es menester del aprendizaje histórico actual, la asunción de nuevos retos que colaboren con el desarrollo cognitivo de los estudiantes en cualquiera de los niveles de enseñanza, posibilitando el interés de estos por la materia, su involucramiento intelectual y por ende, el aprendizaje de la historia más allá de fechas, hechos y acontecimientos. En este sentido ( Fronza, 2016) destaca varias dimensiones de la matriz de la Didáctica de la Historia que podrían ser vistas como desafíos, entre los que se encuentran, la dimensión de la interpretación (es decir, el sentido que para el alumnado debe tener lo que aprende); la dimensión de la orientación (en este caso, posibilitar la ubicación del estudiante en el tiempo, es decir, mostrar desde la práctica, la interpretación del tiempo en lo externo y en lo interno) y la dimensión relacionada con la motivación, donde -para Rüsen- el aprendiz debería aprender a ubicar sus objetivos de vida personales y colectivos, en el flujo del tiempo.

Diversas son las experiencias mostradas acerca de la didáctica de la clase y partiendo de los resultados obtenidos, se hace un llamado a la variedad de perspectivas a la hora de impartir la materia, de forma tal que el estudiantado se involucre, debata, opine, exponga sus puntos de vista e intérprete. La denominada Clase Histórica de Schmidt ( 2016), propone una estructura metodológica para la enseñanza de la historia diferente, donde se interrelacionan factores que se van dando de manera independiente durante la clase.

No son pocos los que coinciden en plantear que para enseñar historia es suficiente la transmisión de fechas y sucesos acaecidos en el pasado, con algunas valoraciones subjetivizadas y su memorización, sin percibir que esto permite que los estudiantes le resten la significación que, para su vida, puede generar uno de estos sucesos. En este sentido, Burenheide (2007), Zhao y Hoge (2005), refieren que esto contribuye a fomentar la confusión ya existente entre el pasado y la historia, por lo que se hace necesario enseñar en el aula a pensar históricamente, es decir, auxiliarse de una enseñanza explicita ( Wineburg, 2001).

Son muchas las razones que inducen a pensar en una reestructuración en la forma de trabajar la enseñanza de la historia. Para Cuesta (1998), la enseñanza de la historia difiere del resto de las asignaturas y se aleja de la ciencia histórica, mientras que para Matozzi (1999), el enlace entre ellas depende de procesos de transposición didáctica. Para lograr más argumentos relacionados con el tema, se plantean en el escrito, las siguientes interrogantes: ¿Muestran interés los estudiantes por el aprendizaje de la Historia? ¿Utilizan los docentes la metodología adecuada para impartir la asignatura de historia?

Situación actual de la enseñanza de la Historia

Generalmente, cuando se analizan los diferentes problemas que se dan con la enseñanza de la historia, se observa que guardan estrecha relación con sus finalidades y con los usos sociales que las personas le dan a este importante saber escolar. De igual manera, se encuentran dificultades con los contenidos que se seleccionan para ser enseñados en la escuela y con los métodos de enseñanza y aprendizaje utilizados. Jesús Marolla y Joan Pagés (2018) en estudios realizados en Argentina, Chile y Colombia, ponen de relieve las limitaciones de la enseñanza de hechos y procesos históricos recientes y las repercusiones que ello puede tener para la comprensión histórica del presente, por parte del alumnado. Demuestran que el conocimiento didáctico de la historia que se enseña y se aprende ha de servir para aproximarse creativamente al pasado, relacionarlo con el presente y así poder entender su historicidad para proyectarse al futuro.

Para Herrera (2018), en varios niveles escolares los estudiantes han manifestado que la asignatura de historia tiende a ser una materia aburrida, ya que solamente para ellos es memorizar gran parte del contenido que el maestro les brinda durante todo un turno de clases, para luego realizar tareas extra clases. De igual manera, los autores Benítez, Gonda, y Pereira (2018), en investigaciones realizadas en algunos países como Estados Unidos y España, pudieron apreciar que los estudiantes de bachiller tenían como prioridad otras asignaturas que ellos declaraban como más importantes para ellos en su programa educativo, como lo eran las ciencias exactas o las de ciencias naturales. Agregaban que la historia era más fácil para estudiarla para aprobar un examen, por lo que le daban más importancia -al momento de estudiar- a otras asignaturas que para ellos eran llamadas como las más complejas.

Si pretendemos mejorar o incentivar el interés de los estudiantes por la asignatura, es urgente renovar los métodos que se están empleando en los centros escolares para impartir. La situación actual de la enseñanza de la historia se vuelve preocupante, es necesario realizar un estudio investigativo y realizar estrategias innovadoras que contribuyan al desarrollo del pensamiento crítico de los estudiantes y a su vez enriquecer las categorías propias de la historia como es la narración.

Es así que continúa siendo de interés reformar la manera en que se trabaja la enseñanza de la historia, para lo cual se requiere tomar en cuenta el criterio de los estudiantes, de manera que se puedan cubrir las necesidades que demandan y hacer más fructífero el proceso. Es el momento de involucrar más a los alumnos y desarrollar en ellos habilidades de segundo orden, donde el aprendizaje de esta materia sea algo más que la memorización de importantes fechas, hechos históricos o personajes de ciertos periodos.

En el ámbito universitario es habitual hablar acerca de innovación educativa y nuevas metodologías asociadas a paradigmas basados en el aprendizaje autónomo, por ejemplo: el trabajo cooperativo o la tutoría proactiva. Sin embargo, sigue existiendo una importante brecha entre la teoría y la práctica docente; una grieta que es aún mayor en el ámbito de las ciencias sociales, y más concretamente en la enseñanza-aprendizaje de la historia. Vivimos en una sociedad cada vez más centrada en la importancia de los conocimientos de carácter científico o técnico, en la que materias como matemática, física, química o ciencias naturales, tienen mayor relevancia en el currículo de educación de distintos niveles educativos.

La situación radica en que las ciencias sociales, a pesar de tratarse de ciencias, a menudo no son consideradas como tal, sino que son vistas como materias puramente culturales, directamente relacionadas con el discurso oral y aprendizaje memorístico, y -por lo tanto- no dan lugar al desarrollo de actividades de carácter discursivo, de indagación o de resolución de problemas ( Prats y Santacana, 1998). Esta concepción de las ciencias sociales, hace patente la necesidad de dar un nuevo impulso a la pedagogía y didáctica de las mismas. Si queremos que el alumnado tenga interés por estas materias debemos dar un paso hacia delante e intentar implementar nuevas estrategias metodológicas más motivadoras y más acordes a los tiempos en que vivimos.

Nos encontramos completamente inmersos en la ?sociedad de la imagen?. Hacemos uso sistemático de la tecnología en nuestro día a día y sin importar dónde nos encontremos, los estímulos visuales nos rodean por todas partes, los cuales debemos aprovecharlos desde las ciencias sociales en bien de una didáctica y pedagogía para estas áreas de conocimiento. Contamos con un número casi infinito de imágenes a nuestra disposición, tanto en Internet (accesibles desde cualquier dispositivo móvil, tableta u ordenador) como en publicaciones impresas en papel, que nos ofrecen imágenes de gran calidad, relacionadas casi con cualquier tema; en donde, para el logro del interés por la historia, podemos imaginarla como la piedra angular de las motivaciones sustantivas.

Son muchos los estudios que se han realizado referidos a la enseñanza de esta asignatura. Aceituno y Collao (2018), expresan que existen muchas diferencias en cuanto al conocimiento histórico que es impartido en las escuelas y la manera en que los estudiantes les dan aceptación. En Estados Unidos, Vansledright, citado por Herrera (2018), argumenta que los alumnos no le atribuyen ningún valor significativo a la historia, la ven y la analizan como un conjunto de fechas, datos y acontecimientos que se tienen que aprender; de esta misma forma, en España, los alumnos confesaron que la asignatura de historia está basada en una serie de datos y valoraciones que se convierte en una verdad acabada.

Determinados alumnos afirman que la Historia, es una herramienta para entender el presente a la luz del pasado. En ésta [sic] categoría, los alumnos, analizan los sucesos del presente, relacionando su origen con hechos del pasado. Los alumnos analizan determinados acontecimientos históricos y los conectan con la problemática del mundo contemporáneo ( Benítez, Gonda y Pereira 2018, p. 18).

Sáiz y López (2015)muestran en sus estudios que los estudiantes emplean conceptos históricos muy pobres, al igual que realizan relatos históricos poco complejos, siendo esto el resultado de una enseñanza que solo promueve la memorización de contenidos, demostrando cierta incapacidad para construir memorias históricas que le sean favorables al aprendizaje. El aprendizaje memorístico es uno de los procesos que en la actualidad continúa siendo cuestionado y se siguen aportado alternativas al respecto, desde campos y países diferentes, con miras a su extinción.

En este sentido, autores como Bertram, Wagner y Trautwein (2017) manifiestan que la enseñanza de los profesores de historia debe pasar más allá de la memorización de sus contenidos, que enseñen a los estudiantes a pensar históricamente, que sean capaces de plantearse problemas para así desarrollar memorias constructivas en ellos; que mediante las clases de historia sean capaces de formularse preguntas para una mejor comprensión e interpretación del pasado.

En investigaciones como las ya referidas han demostrado la necesidad de cambiar los métodos, técnicas y recursos utilizados por los docentes en el aula, pues la metodología didáctica que se utiliza para impartir las clases de historia se está convirtiendo en un punto clave para poder entender la educación que están recibiendo los estudiantes y la forma como ellos perciben dicha materia.

Estudios realizados en bachillerato ( Lamoneda, 1998), esbozan que los profesores deben cuestionarse la influencia que tiene el pensamiento historiográfico en el proceso enseñanza-aprendizaje, así como los caminos que utilizan para que el alumno adquiera o construya el conocimiento; pues son adolescentes y se debe seleccionar adecuadamente los recursos didácticos a utilizar, que favorezcan el aprendizaje a partir de actitudes reflexivas.

Unos de los recursos actuales, usados por los profesores como herramientas, resultan ser las redes sociales, especialmente para la descarga de imágenes que emplean en sus presentaciones de Microsoft Power Point o similares. Sin embargo, el empleo de estas imágenes sólo se hace como elemento ilustrativo u ornamental, bien para acompañar al texto o bien como imagen decorativa que permanece proyectada de fondo, mientras el/la docente explica la materia, sin hacer referencia alguna ellas, por lo que no son identificadas como fuentes para extraer información, ni como elemento de apoyo para comprender los contenidos.

Ante esta situación nos urge superar esa concepción simplista que, de manera generalizada, se tiene del uso de la imagen y darle el valor que realmente le corresponde, viéndola y entendiéndola como una producción de saber. Un ejemplo fehaciente de esto, se evidencia en la propuesta Aprender y enseñar historia a través de la imagen artística: una propuesta didáctica sobre la Revolución Francesa ( Pérez, 2016), en la que se emplea la imagen como principal recurso didáctico que ayuda a entender, interpretar y contextualizar el pasado. Pero va un paso más allá y se centra en el uso de las imágenes de índole artística, con la intención reivindicar el lugar, los beneficios y el valor didáctico del arte en la enseñanza.

Si nos detenemos un momento y analizamos la presencia del arte en el currículo de la Secundaria Básica Obligatoria no es difícil darse cuenta de que ?no es regular, y su estudio no es significativo ni sistemático ya que queda diluido en temarios sobrecargados de otros contenidos? ( Lozano, 2013, p. 4). Por estas razones se impone ir eliminando de los currículos actuales la visión de que el aprendizaje de la historia es una simple memorización de contenidos e informaciones de narrativas académicas. Sin embargo, hay que apostar por el desarrollo de competencias que colaboren con la formación de personas capacitadas para afrontar los problemas sociales y ambientales desde esta perspectiva.

Metodologías empleadas por los docentes de bachillerato para impartir la asignatura

Aprender Historia no se reduce a memorizar hechos, fechas, acontecimientos y demás, como se ha venido ya enunciando, pues la adquisición de conocimientos históricos requiere comprensión y se relaciona con complejos procesos de pensamiento. Por lo tanto, la ganancia de este tipo de pensamiento se logra mediante la participación gradual en la práctica del historiador. Para ello, se hace necesario que los profesores de Historia posean una teoría sólida sobre el pensamiento histórico y su comprensión, el aprendizaje de la disciplina y el progreso o perfeccionamiento del campo cognoscitivo de sus alumnos.

Para Monfort, Pagès y Santisteban (2011), pensar históricamente significa desarrollar una conciencia de la temporalidad, que entienda el pasado como herramienta para conocer el presente. Para ello, son necesarias capacidades relacionadas con la imaginación y la empatía, destrezas para la representación y habilidades para la interpretación de fuentes. Ellos y muchos autores más, han abordado todo lo relacionado con la necesidad de definir qué se debe enseñar en la historia y el valor educativo que se le debe dar a los conocimientos; algunos de ellos los enunciamos aquí: ( Wineburg, 2001; Carretero y López, 2009; Gómez, Ortuño y Molina, 2014; Prats y Santacana, 2011; Stearns, Seixas y Wineburg, 2000).

VanSledright (2014) ha establecido una división entre los contenidos históricos que se imparten en las aulas, definiendo los de primer orden (hechos, fechas, conceptos, etc.) y los de segundo orden, que son los de carácter estratégico, que posibilitan organizar los de primer orden, explicarlos y relacionarlos con la práctica del historiador y el desarrollo de las habilidades para pensar históricamente.

Los contenidos de la asignatura de historia permiten comprender y conocer los problemas sociales que se gestan con el paso del tiempo, lo que facilita al ser humano ubicarse en la vida actual. De igual manera, conocer el pasado les permitirá comprender con más posibilidades su paso por el presente y con visión hacia el futuro. Para lograr una didáctica más amena, sin abandonar la explicación magistral, algunos autores proponen una clase activa, donde los estudiantes sean los protagonistas, que se realicen en forma de debates dirigidos por los profesores, profundizando en los contenidos históricos programados, utilizando noticias de actualidad, recopiladas de los diferentes medios de comunicación, así como la utilización de relatos anecdóticos de personajes populares, que animen las clases y las hagan más interesantes.

Duarte (2018) y Fuster (2015) plantean la necesidad de que se perfeccione el campo cognoscitivo de los alumnos sobre la historia, para lograr la utilización de diferentes vías que posibiliten que las clases sean más emotivas y no queden en una simple charla, donde se hable de acontecimientos y fechas que tienden a aburrir y a desinteresar a los estudiantes. Mediante la resignificación del pasado, utilizando la narración como herramienta cultural, pueden lograrse mejores resultados de acuerdo a lo establecido por Carretero y López, (2009) motivando el desarrollo de habilidades complejas de pensamiento, que también pueden ser facilitadas por la resolución de problemas históricos y los contextos socioculturales.

Otros recursos mnemotécnicos que pueden facilitan la asimilación de los contenidos históricos en los estudiantes, están relacionados con las visitas a los museos y sitios patrimoniales, la participación en eventos culturales, lectura de leyendas, utilización de la música, etc. Además, el profesor debe inculcar en los alumnos el estudio independiente, con el cual puedan motivarse e impulsar el desarrollo de habilidades que propicien el análisis, la síntesis, la valoración y la interpretación, con relación a los temas tratados en clases.

Son disímiles los problemas a los que se enfrentan los profesores en su práctica profesional: la falta de interés de los alumnos por la asignatura, la carencia de estrategias para motivarlos y lograr que no se aferren a la simple memorización del contenido y lograr realizar análisis que los ayuden a entender por si mismos los diferentes conceptos.

Para Montanares y Llancavil (2016), Castellanos, Estupiñán y Cuesta (2017), no basta con que el profesor tenga dominio pleno del contenido a impartir, sino que necesita crear mecanismos que conecten la enseñanza con los problemas de la actualidad, brindado de esta forma un apoyo social a los estudiantes. Una alternativa sería que se logren realizar debates que surjan de opiniones o criterios de los mismos alumnos en las clases, fomentando siempre el respeto.

La asignatura de historia es una de las materias más complejas al momento de su enseñanza, en muchos países, abusan políticamente de ella, haciendo de los ciudadanos personas adictas a su ideología, es por eso que proponerse desarrollar en los estudiantes el pensamiento crítico, es otro de los desafíos; construir en ellos una conciencia histórica que les ofrezca la oportunidad de comprender la sociedad por la que van transitando con el paso del tiempo y a su vez lo que acontece en el mundo actual.

De igual manera Gómez, Rodríguez y Mirete, (2016) exponen que los maestros que imparten la asignatura ponen en evidencia que los primeros contenidos que se ofrecen en edades tempranas, muestran una gran carga conceptual, lo que obliga a los estudiantes a memorizar gran parte de este. Además, eluden la importancia de darle más participación al estudiante, que ellos tomen más protagonismo en el proceso de aprendizaje, exponiendo sus criterios.

Muchos docentes reconocen en la Historia no sólo la posibilidad de aprender, sino reflexionar y ampliar opciones de pensamiento en el sujeto y la sociedad. La historia supone un tipo de inteligencia diferente del conocimiento sociológico, económico o político, por lo que uno de sus propósitos fundamentales es coadyuvar a que el hombre desarrolle la comprensión de su devenir histórico y el de la humanidad; por lo que queda claro que no se trata de delimitar fechas y narrar acontecimientos, sino de comprender por qué se dieron los hechos y de qué manera afectaron el desarrollo de los procesos sociales, económicos, políticos y culturales en determinada época y lugar; así como poder interpretar a su vez, cómo afectaron el presente y cómo pueden afectar el futuro de la región en la cual conviven.

Es necesario replantearse las formas, modelos y metodologías que se están empleando hoy en día en las aulas, para el aprendizaje de la historia. Todo se concentra en la memorización de sucesos importantes, el alumno no toma el papel de líder para exponer sus conocimientos. Las clases son tan monótonas que no pasan más allá del discurso del letrado, el estudiante no es capaz de poner en práctica las narrativas que le permitan enriquecer su pensamiento y la conciencia histórica. Las clases deben pasar del modelo tradicional donde el profesor orienta actividades para llevar a cabo el proceso, que no le permite al estudiante desarrollar conceptos y habilidades de mayor complejidad.

Percepción de los estudiantes acerca de la asignatura de Historia

Estudios recientes realizados en España han evidenciado que los resultados obtenidos en los exámenes de historia, para el ingreso a las universidades, reflejan la hegemonía de la memorización de contenidos actuales y conceptuales. Sin embargo, resulta destacable que habilidades necesarias como el análisis, el razonamiento o la interpretación de documentos, fundamentales para el aprendizaje del pensamiento histórico, prácticamente no se observan. De igual manera, son casi imperceptibles procesos lógicos como la argumentación histórica del estudiante y la representación narrativa del pasado, elementos que resultan claves para el desarrollo del pensamiento histórico ( Sáiz y Fuster, 2014).

Prats y Santacana (2011)resumen que la historia cumple una función formativa esencial, pues promueve el ejercicio de análisis de problemas de diferentes sociedades en diferentes tiempos. Por otra parte, permite comprender la complejidad de cualquier acontecimiento, de cualquier fenómeno actual y de cualquier proceso del pasado, utilizando el análisis de causas y consecuencias.

El desinterés de los estudiantes de secundaria básica y bachillerato por el aprendizaje de la historia, es reflejado por autores como Sanz, Molero, y Rodríguez (2017), Ortega (2015)y Sáiz y López (2015), pues para ellos no pasa de ser una materia aburrida, en donde los docentes les dan un discurso sobre acontecimientos históricos y datos que deben memorizar días antes de los exámenes. A su percepción es solo reproducir lo que se les trasmitió en las clases y consideran que la asignatura que reciben en su currículo estudiantil no necesita ser comprendida, con sólo memorizar las fechas y acontecimientos más importantes es suficiente para demostrar conocimientos de la materia. Para ellos tener conocimientos históricos significa ser poseedor de una gran memoria.

Gómez, Miralles y Molina (2015) ha expuesto que los estudiantes manifiestan que la historia no guarda ninguna relación con su presente, dejan claro que se resume en ella un gran conjunto de hechos que sucedieron hace muchos años y que no se vinculan con la sociedad en que se desarrollan cada día. En muchos de procesos que ocurren en el aula se puede apreciar cómo el maestro se convierte en el único protagonista y los estudiantes muestran muy poca participación, llegando a calificar las clases como monótona.

En estudios realizados por Prats (2017)se detalla lo que para los estudiantes representa la asignatura, pues muchos coinciden en plantear que no necesitan comprensión sino memorización, ya que la forma en que los evalúan al final de una unidad o curso, es haciéndolos recordar personajes, fechas, batallas, y además no consideran que la historia sea de gran complejidad. En este sentido, Ibagón (2016) reflejan en sus estudios que los estudiantes de bachillerato asumen que la asignatura de historia es una materia fácil, que no presenta dificultad para su aprendizaje, por lo que le dan prioridad a las asignaturas que ellos consideran más difíciles como las ciencias exactas. Otros expresan que el maestro se adueña del turno de clases y lo ocupa con un discurso en el que no existe el intercambio de cada parte, por lo que hace que la asignatura se vuelve más tediosa. Por otra parte, refieren que desde la enseñanza primaria los temas de la asignatura de historia son los mismos, solo un poco más profundos en cada nivel educativo.

Las metodologías y los procedimientos planeados con efectividad y bien utilizados en las clases de historia definen el aprendizaje, pues estas deben ir más allá de las orientaciones del profesor, de las tareas o de las actividades del libro de texto. Se debe dar más participación al estudiante para que sean capaces de pasar de la memorización de contenidos al desarrollo de diálogos y discusiones entre estudiantes y profesor, con el fin de elaborar narrativas -dependiendo de la temática tratada- afines a interpretaciones de situaciones del pasado, que le sirvan como base para comprender el presente. El docente encargado del proceso debe lograr que este sea más dinámico, donde el estudiante exponga sus criterios y sus diferentes puntos de vista; tomar más protagonismo en las clases, sintiendo la historia como parte de su vida diaria y no solamente limitarse al abordaje de temas de tiempos ya pasados.

Memoria, cultura y conciencia histórica como parte del proceso de enseñanza/aprendizaje

La enseñanza de la historia promovió la formación de la identidad nacional, basándose en la transmisión de una narración del pasado. Este tipo de relato se instaló en los discursos pedagógicos y en libros de texto durante gran parte del siglo XX ( González, 2006). Es por ello que los libros de texto son el soporte más utilizado para la transmisión de los contenidos y estos ejercen una enorme influencia sobre docentes y alumnos ( Monfort, Pagès y Santisteban, 2011). Investigaciones demuestran que aún existen obstáculos teóricos y prácticos alrededor de la enseñanza de la historia, manifiestos en la falta de articulación entre el saber disciplinar y el pedagógico, situación que se refleja en la planeación de los cursos, en la implementación de estrategias de trabajo y en el desarrollo de la clase como tal.

Por estas razones, a la hora de trabajar sobre la base de la formación de un pensamiento dirigido a la acción y a la transformación de la realidad, se debe exigir que el estudiante se sitúe en un aprendizaje significativo; lo cual supone que el conocimiento que se imparte en el currículo y se enseña en la práctica, se plantee de otra manera, donde el estudiante pueda problematizar el conocimiento, construirlo y aprenderlo, utilizando toda clase de fuentes y documentos. Este conocimiento histórico permite ampliar la conciencia personal y social; así como ofrecer al estudiante las herramientas para comprender con mayor claridad la realidad que vive, adaptarse a ella y hasta transformarla ( Posada, 2010).

La principal dificultad en la enseñanza y el aprendizaje del pasado es contextualizar los hechos ocurridos; ante este problema, se requiere una comprensión de cómo se llega al conocimiento del pasado, para así emitir una explicación sobre el por qué ocurrieron los hechos de una determinada forma. La historia se interesa más por el significado de los hechos que por los hechos en sí mismos. Es por esto que los docentes deben seleccionar estrategias que ayuden a desarrollar en los estudiantes una mejor comprensión.

En el sentido de la comprensión y la actuación, resulta relevante el trabajo con fuentes y que los estudiantes aprendan a pensar como historiadores ( Wineburg, 2001). Las fuentes históricas primarias constituyen la materia prima por excelencia para el conocimiento y comprensión de la historia. Uno de los objetivos fundamentales en la enseñanza de la historia es la formación del pensamiento histórico, este les concede a los alumnos habilidades que les permiten abordar el estudio de la historia y construir su propia representación del pasado. Entonces, pensar históricamente demanda tener conciencia de la temporalidad, capacidad para la representación histórica, imaginación histórica e interpretación de las fuentes históricas ( Santisteban, González y Pagès, 2010).

Un estudio realizado por Llonch (2017)presenta diversas formas de creación de estrategias metodológicas que contribuyen a la generación de ambientes de enseñanza-aprendizaje mediados por las TIC, mejorando así el interés de los estudiantes por determinados contenidos o asignaturas. Este uso de las herramientas tecnológicas en educación debe tener un enfoque que permita la apropiación de elementos con fines educativos, pedagógicos y didácticos, posibilitando también la exploración por parte de los estudiantes. Con este fin, se puede contribuir al aprendizaje del educando en el área de la historia, para evitar caer en métodos de enseñanza reproduccionistas.

En estas formalidades, la UNESCO (2008) establece que los docentes deben desarrollar determinadas competencias tecnológicas que influyan en el proceso de enseñanza-aprendizaje, dentro de las que se encuentran: a) Guiar la práctica docente en relación al uso de las TIC en el aula, b) Enfoque de nociones básicas de TIC, c) Enfoque de profundización del conocimiento, d) Enfoque de generación de Conocimiento, entre otras. En la asignatura de historia, estas competencias posibilitan que los alumnos adquirieran tanto los conocimientos de tipo lógico, como el desarrollo de habilidades en el uso de las TIC.

Didácticamente hablando, la historia, en el proceso de enseñarla y hasta de aprenderla, tiene que servir para aproximarse creativamente al pasado, vincularlo con el presente y entender su historicidad. Los estudiosos del tema sugieren que las explicaciones e interpretaciones históricas la hacen más interesante y argumentan que comprender los procesos históricos y ganar conocimientos de base, para entender asuntos actuales, son las razones principales para estudiarla.

El conocimiento de la historia permite tomar conciencia de la situación social del presente, a través del análisis crítico del pasado, convirtiéndose en un instrumento para transformar la realidad. Contribuye a capacitar al alumnado como ciudadano crítico con su tiempo y capaz de comprometerse con su sociedad y actuar para mejorarla. El estudio y el conocimiento histórico son formas para dar sentido a una acción política enraizada en el pasado y dirigida hacia el presente y el futuro, por lo que la historia también se manifiesta como una forma de conocer la cultura del pasado, la cultura popular y la alta cultura. De ahí la importancia del desarrollo de la memoria histórica, tanto para la sociedad, como para el sujeto que en ella se desarrolla. Como categoría cultural, la memoria histórica va ligada a las tradiciones, políticas, valores y costumbres que posibilita incentivar en la persona esas características que le ayudan a construir su identidad, para identificarse con sus raíces y al mismo tiempo marcar diferencias entre otras culturas.

El estudio de la historia se nutre tanto de la memoria como de la educación histórica. Cataño (2011), expone que la memoria histórica es la manera en que los seres humanos tratan de convivir con el pasado para darle significado al presente. Esta le facilita al sujeto la comprensión de los sucesos que se dan en la vida cotidiana y que a su vez tienen perspectivas hacia el futuro; es el esfuerzo consciente de los grupos humanos por encontrar su pasado, sea este real o imaginado. Por lo tanto, es uno de los mecanismos del aprendizaje que trae al presente la experiencia de la vida humana. Esto es paralelo con el proceso de aprendizaje significativo, donde el individuo asume la información que tiene relación significativa con la estructura cognitiva emocional y espiritual.

Coudannes (2014) y González (2006), basados en la teoría del filósofo alemán Jörn Rüsen (uno de los principales desarrolladores de esta categoría), expresan que la conciencia histórica es uno de los contrafuertes fundamentales en los individuos para su posicionamiento en la sociedad, pues no es más que una estructura histórica que se apoya en el pasado para darle sentido al presente, en la vida práctica del sujeto, pero también tendrá proyecciones hacia el futuro. El pasado es la plataforma que guiará al individuo a percibir el presente, creando de esta manera una amplia relación entre ellos. Aquí radica la diferencia entre la memoria histórica y conciencia histórica; resumiendo, la memoria está atada al pasado y la conciencia histórica tiene proyección hacia el futuro. Todas las personas son poseedores de una conciencia histórica, que también está muy ligada a la identidad y la cultura histórica, pues es la manera en que se manifiestan y piensan cada uno de los seres humanos.

Tanto la cultura como la memoria histórica marchan al unísono, encontrándose con la conciencia histórica y en su conjunto brindan al sujeto la posibilidad de orientación en la sociedad, para que de igual manera se encuentre él mismo en ella. Es así que la cultura histórica abarca un gran campo de actividades culturales, es vista como un conjunto de fenómenos que con el paso del tiempo se van dando en la sociedad e involucran a todos los que pertenecen a ella. Es un sistema de comunicación en el que se va trasformando la conciencia histórica del hombre; así como sus maneras de sentir, pensar y actuar en sociedad.

Al desarrollar la cultura, la conciencia y la memoria histórica, el hombre alcanza una comprensión más completa de todos los espacios que lo rodean en la sociedad. La cultura es la forma y es también la manera en que emplea su pasado, para relacionarse con el presente ( Costa, 2009). Es por ello que en el proceso de enseñanza-aprendizaje, estas tres categorías resultan de relevante significación.

En sentido general, el estudio de la historia permite valorar y defender el derecho a las diferencias, lo que presume tolerar y respetar otras ideas, otras costumbres y otras libertades. Sin embargo, una parte importante del profesorado continúa realizando una enseñanza de la historia basada principalmente en el libro de texto, otorgándole poco protagonismo al alumnado ( Santiago, 2016). Es por todas estas razones que se hace necesario mejorar la didáctica en el proceso de enseñanza aprendizaje de la historia, de manera que posibilite la construcción de una conciencia histórica en los estudiantes.

Conclusiones

El papel del educador en el proceso de enseñanza de la asignatura de historia resulta ser de vital importancia para el aprendizaje de los educandos, sin embargo, en las aulas todavía se puede apreciar que los estudiantes no cuentan con las habilidades que exige el programa de esta asignatura, al no contar con los aprendizajes previos, ni el encadenamiento del uso del pasado en el presente y la proyección del futuro.

El trabajo desarrollado por los profesores y estudiantes en las aulas, continúa siendo memorístico, el peso de lo conceptual aún está presente en descrédito de pensar históricamente y darle importancia al pasado en el presente.

Es común que el estudiante pierda el interés en los cursos de historia, precisamente porque no le encuentra sentido al pasado y no hay relación con este presente. Mucho menos pensar que tendrá que ver con el futuro.

La utilización de distintas tecnologías que apoyen y motiven para el logro del interés de los estudiantes por el aprendizaje de los contenidos históricos, son necesarias para romper con las didácticas monótonas, que conducen a la simple memorización de los contenidos históricos.

La propuesta didáctica y pedagógica que se plantea en el cuerpo del presente trabajo, es realizar las actividades áulicas relacionadas con la enseñanza y el aprendizaje de la historia, a partir de las fuentes históricas, de preferencia primarias, por lo que se tiene como escenario futuro, la propuesta de una didáctica especial para el logro significativo de los constructos históricos, donde se consideren algunos de los siguientes elementos:


a) Invertir el memorismo de la disciplina histórica por el pensamiento cargado de historicidad, que otorgue significado al pasado en el presente, y la búsqueda futura para la construcción de una sociedad basada en consensos políticos, económicos y sociales.

b) Utilizar la narrativa en las aulas o espacios educativos por parte de profesores y de estudiantes, porque a través del lenguaje se pueden representar los acontecimientos y sus significados simbólicos de lo que han llegado a representar.

c) Considerar la memoria como el guardián de los acontecimientos que afectan al individuo y que estos se transformen en la cultura, necesaria como forma para lograr conformar la conciencia histórica, que le permita a los estudiantes y profesores obtener las pautas de sentir, pensar y actuar en sociedad.

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Notas de autor

* Universidad Autónoma de Chihuahua, México. Es Licenciada en Ciencias de la Educación por la Universidad de Ciencias Pedagógicas (UCP)Frank País, Cuba. Actualmente cursa el programa de Maestría en Innovación Educativa, que se encuentra incorporado en el Padrón Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT).
** Profesor Investigador de la Universidad Autónoma de Chihuahua, México. Es doctor en Ciencias Pedagógicas. Entre sus publicaciones recientes están ?Fundamentos teórico-metodológicos en la investigación educativa en Chihuahua; análisis de un área del conocimiento? en IE Revista de Investigación Educativa de la REDIECH (2019) y el capítulo de libro ?Conciencia histórica en la oralidad y lo documental? en La historia oral: usos y posibilidades en la investigación histórico-educativa (2021). Cuenta con reconocimientos Prodep y del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel 1. Es miembro de la Sociedad Mexicana de Historia de la Educación, del Consejo Mexicano de Investigación Educativa y de la Red de Investigadores Educativos Chihuahua.


https://www.redalyc.org/journal/6557/655769222006/html/Ok

OTRA INVESTIGADORA

"LA LOCA DE LA ESCOBA"

- ¿Y tú la conociste, abuelo?
- Sí, yo también la conocí cuando era chiquillo. Pero a diferencia de mis amigos, yo la saludaba, y cuando ellos la insultaban, yo me quedaba callado, porque a mí me parecía una buena persona…
- ¿Tus amigos la insultaban? ¿Qué le decían?
- Le gritaban “gring@ loca” cuando la veían pasar, porque así se refería la gente a ella: "ahí pasa la loca de la escoba". En realidad, no la tratamos nada bien, porque para todos era solo una loca que barría el desierto, ya que la veíamos desde temprano con su escoba y su wincha barriendo y midiendo las arenas, haciendo dibujos incomprensibles y cálculos matemáticos que nadie entendía.
- ¿No vivía en el pueblo?
- No, vivía alejada, entre las dunas. A nadie le interesaba lo que hacía, y pese a que nunca nos dijo nada, algunos chicos le teníamos miedo. Cuando la insultábamos, solo nos miraba en silencio como comprendiendo que solo éramos unos mocosos malcriados...
- ¿Y qué más pasó?
- Que a los pocos años, gracias a la "gring@ loca", el mundo empezó a conocer las líneas de Nazca; ni nosotros sabíamos lo que teníamos a pocos metros. Y entonces llegaron otras personas del extranjero a tomar fotos, y a hacer estudios. Y de pronto el mundo comenzó a interesarse por nuestra región, el gobierno se preocupó más por nosotros, y llegó la luz, el agua y los turistas, y se hizo un comercio alrededor gracias al que muchos de nosotros ahora vivimos mejor que antes… todo gracias a lo que empezó la “gring@ loca”.

- ¿Ya murió, no?

El abuelo abrió una caja y empezó a buscar entre cartas, fotos antiguas y amarillentos recortes de periódicos.

- Sí. Cuando ya estaba mayor y enferma, tuvo que dejar el desierto para vivir en el Hotel de Turistas de Nazca, donde estuvo hasta que su salud empeoró. La llevaron a Lima, donde murió en 1998. Guardé un recorte cuando el gobierno le otorgó la nacionalidad peruana. Lee fuerte lo que ella dijo de nosotros, -dijo el abuelo entregándole a su nieto un recorte de periódico avejentado por el tiempo y señalándole un párrafo.

Carlos leyó en voz alta.

- "Yo quiero, con mi obra, ser un instrumento para eliminar las injusticias y para que los peruanos -que son gente de cualidades culturales, morales y físicas especiales- recuperen su propia estimación. Yo les digo: yo soy chola, porque me siento a veces más unida con los cholitos, y sobre todo ahora que tengo la nacionalidad peruana".
- ¡Qué bonitas palabras!, -dijo Carlos sorprendido-, y si estuviera viva ahora, ¿le hablarías?

El abuelo no contestó. Pero las dos lágrimas que resbalaban por sus mejillas en agradecimiento a la loca que barría el desierto, eran sin duda una afirmación.

(Descripción popular de la investigadora alemana María Victoria Reiche Neumann, descubridora de las míticas Líneas de Nazca - Ica - Perú)


  
MARIA REICHE
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 6.abril.15 
Nacida en Dresde el 15 de mayo de 1903, con el título de magisterio en Matemáticas, Física, Filosofía, Pedagogía y Geografía por la Universidad Técnica de Dresde en 1928, dedicó su vida al estudio de las Líneas de Nazca, en Perú.

Comenzó a trabajar en las Líneas junto al profesor estadounidense Paul Kosok en 1939. De carácter reservado y solitario, no dudó en instalarse en una casita del desierto, a 27 km de la ciudad de Nazca, durante casi catorce años, para dedicarse a recorrer el desierto limpiando, midiendo, dibujando y fotografiando los misteriosos geoglifos, observando su orientación según los astros y demostrando que constituían un gran calendario astronómico. La conservación y protección de estas Líneas fue su mayor preocupación.

Murió en Lima el 8 de junio de 1998, a los 95 años de edad.

Sus principales obras son:

Los dibujos gigantescos en el suelo de las Pampas de Nazca y Palpa. Descripción y ensayo de interpretación, 1948, editado por Editora Médica (Lima),

Secreto de la Pampa, 1968, editado por Heinrich Fink GmbH (Alemania).

Contribuciones a la geometría y la astronomía en el Perú Antiguo, 1993, editada por la Asociación María Reiche para las Líneas de Nazca.

 

El 21 de marzo de 1989 el profesor Juan Manuel de Faramiñán Gilbert tuvo la oportunidad, junto con su amigo Horacio, de conversar con doña María Reiche, después de sobrevolar las misteriosas Líneas de Nazca. Su guía, Picaso, les recogió en el aeropuerto en una camioneta y les llevó al «Hotel de los Turistas», en Nazca, en donde vivía María, postrada en cama por el párkinson. De esta entrevista[1], extraemos los siguientes fragmentos:

(…) «Nos atendió la señora Lina Caspani, que se ocupaba de su cuidado, y nos llevó hasta la cama en la que ella reposaba.

–Resulta para nosotros un honor y una enorme satisfacción el poder conocerla.

–Para mí también. ¿De dónde son ustedes? –dijo en un perfecto español, pero con claro acento germano.

–Venimos de España. Somos profesores y estamos interesados desde hace mucho tiempo en estos temas.

–¡Ah –dijo ella–, qué suerte, qué interesante!

Miraba hacia arriba con una gran dignidad. Su pelo cano, su rostro marcado por el sol de tantos años, desde 1940, cuando comenzó sus estudios en la Pampa de Nazca, y las manos firmes, fuertes, reposando sobre su pecho. A modo de almohada, unas toallas enroscadas y, sobre ellas, un pañuelo de seda. Solo una sábana blanca cubría su cuerpo. La habitación, pequeña, con vistas al agradable jardín del hotel, estaba llena de libros, de revistas y de una amplia mesa de dibujo, llena de escuadras, lápices y compases. Allí estaba alguien que, para nosotros, para todos aquellos que durante tantos años hemos leído y analizado los misterios de las culturas antiguas, resultaba un mito viviente.

–¿Qué cree usted, doña María, que puedan significar estas líneas?

–Son un calendario. Mis trabajos, que comencé hace ya tanto tiempo, están siendo continuados por una astrónoma americana del Planetario de Chicago, la señora Philips Piglua. Los pueblos del pasado eran inteligentes y conocían muchas cosas que hoy no entendemos.

–Doña María, ¿no cree usted que es sumamente curioso que todos los pueblos antiguos hayan dejado en distintas partes del mundo calendarios relacionados con los astros?

–Sí. Muy interesante: Egipto, Inglaterra… Hay monumentos en América Central que son como un gran reloj gigante… Pero hay que seguir trabajando, falta mucho por conocer todavía.

–¿Tiene que haber existido algún tipo de relaciones entre todos estos pueblos?

–Es probable. Un japonés, hace unos años, al llegar aquí descubrió que entendía perfectamente un dialecto del aimará. Es increíble… ¡Cuántas cosas aún faltan por saberse!

Sus ojos miraban siempre hacia arriba, como cargados de una mirada que ya no tenía tiempo. ¡Cuántas líneas, cuántos misterios, cuántas horas sobre la Pampa de Nazca guardaban aquellas pupilas hoy ya cansadas! Lo que más nos impresionó fue la juventud interior de aquella dama. Ese interés por saber cada vez más profundamente. Aquella señora que el 15 de mayo de este año cumplía 87 años, nos dio una lección de tesón y de inquietud intelectual y espiritual.

–¿Qué tal la gente de aquí, cómo la tratan?

–Es gente muy buena. Me han dado esta habitación y me ayudan mucho. Hace años quise hacer una cooperativa con la gente del pueblo para que compraran algunos aviones y así haber podido organizarlos mejor económicamente, pero no pudo ser…

Al irnos, entre sus textos vimos algunos sobre la vida en otros planetas y le preguntamos qué opinaba de todo aquello.

–Vida, seguramente haya en otros mundos. Pero estas líneas de Nazca las hicieron los hombres.

–¿Eran hombres espirituales?

–Sí.

–Qué importante es saber buscar siempre algo más, ¿no es verdad?

–¡Es tan interesante todo esto!…

(…) Y nos alejamos con esa sensación de que en esta vida, a veces tan rutinaria, tan mediocre, el poder tener contacto, aunque sea unos minutos, con aquellos seres humanos que saben huir de la monotonía y de la vulgaridad, para encaramarse en el mundo de las fábulas y de los mitos, deja en el alma esa sensación de las cosas importantes. (…) Y Horacio y yo sentimos, mientras caminábamos por los jardines del Hotel de los Turistas de Nazca, que habíamos vivido junto a María Reiche, durante casi tres cuartos de hora, una experiencia profunda e inolvidable».

María Reiche murió en 1998, en Lima, de un cáncer de ovarios, recibiendo en sus últimos años todos los honores y reconocimientos por toda una vida de dura dedicación a un sueño.

Pero ¿quién fue esta extraordinaria mujer? ¿Qué le impulsó a dedicar por completo su vida al desierto más seco del planeta, aislada del mundo y de las más elementales comodidades?

María Reiche nació el 15 de mayo de 1903 en Dresde, donde su padre, el Dr. Felix Reiche Grosse ejercía de consejero del Juzgado Municipal. Su madre, Ana Elisabeth Newman, a la que se describe como de «férreo carácter y sólida formación intelectual», debió hacerse cargo de la familia en 1916, cuando la tragedia de la Primera Guerra Mundial se llevó al Dr. Reiche. Contaba con tres hijos: María, la mayor, Renate y Franz.

La discapacidad del pequeño Franz, que murió en su adolescencia, acaparó desde su nacimiento la atención de sus padres, lo cual hizo a María sentirse apartada y aislada y le confirió un carácter reservado:

«Todo me había preparado para esta vida. El aislamiento en que me encontraba: mis padres me pusieron a un lado después de que nació mi hermano, mi miopía no se había detectado, todo me hizo una persona introvertida. Me hizo distante porque nunca fui del tipo popular. Ahora los turistas me han hecho popular. ¡Pero nunca fui popular! A veces quería ser, pero yo nunca podría ser. Lo que me obligó en esta búsqueda fue mi curiosidad. ¡Quería saber!».[2]

Fue, probablemente, esta necesidad de conocimiento lo que hizo que esta soledad no se tradujera en un trauma infantil, sino en una gran riqueza interior que le hacía estar a gusto consigo misma y la preparó para la misión de su vida, pues desde su infancia le acompañó una gran fascinación por las antiguas culturas peruanas, y el sentimiento de que un destino especial la aguardaba.

A los trece años María ingresa en el Instituto Municipal (hoy Instituto Romain-Rolland) mostrando una temprana vocación por las matemáticas y la astronomía. El agradecimiento que manifestaría después por sus maestros demuestra la humildad de su carácter:

«Mis ancianos profesores jamás me perdonarían en el cielo si me olvidara de aquellos tiempos. La base de los resultados de mi trabajo actual se encuentra en aquella educación…».

En 1924 ingresó en la Universidad Técnica de Dresde (Technische Hochschule Dresden), pasando el examen superior de magisterio en Matemáticas, Física, Filosofía, Pedagogía y Geografía cuatro años más tarde, en 1928. Hablaba cinco idiomas: alemán, francés, español, inglés e italiano.

Contando con veinticinco años, se dedica a buscar empleo, pero solo encuentra trabajos temporales que no se adecuan a su preparación. Dos años más tarde lee un anuncio en el periódico solicitando un profesor particular para los hijos del cónsul alemán en Cuzco. Entre ochenta candidatos presentados, fue su solicitud la elegida, lo cual debió de ser realmente emocionante para la joven María, que por fin encontraba la posibilidad de viajar al exótico país que tanto le fascinaba. Y así, en febrero de 1932, empaquetaba sus cosas y embarcaba rumbo al Perú, del cual jamás volvería a su tierra natal.

Podemos imaginar a María, de veintinueve años, la reservada, humilde y dulce María, emocionada durante la travesía de cinco semanas desde Europa hasta el Perú, durante la cual contaba que se produjo un arco iris cuádruple, como una señal, bajo el cual pasó el barco:

«Fue una especie de destino. Cuando llegué por primera vez a Perú por mar, el barco pasó por el centro del arco iris, con cuatro arcos, uno dentro del otro. ¡Fue un espectáculo maravilloso! Debe de haber sido algún tipo de predicción o algo así. Imagínese un barco, un barco navegando a través del mar abierto, pasando por un arco iris cuyos arcos tocaban las olas».[3]

Desde el puerto del Callao, adonde arribó el barco, María se dirigió a Lima, donde pasó unos días antes de dirigirse al Cuzco. Aprovechó su estancia allí para visitar el Museo Nacional de Arqueología, un día tras otro, realmente fascinada por la riqueza cultural de los pueblos precolombinos que allí se exponía.

Cuando por fin llegó al Cuzco, congenió enseguida con sus alumnos. Para estimular sus ansias de aprender los llevaba al campo, en contacto con la naturaleza, en lugar de mantenerlos encerrados en los salones de la casa del cónsul. Y en sus ratos libres, en lugar de buscar la diversión y el contacto con otras personas que cualquier joven habría necesitado, se dedicaba a pasear por el campo y las ruinas de la antigua cultura inca.

Durante uno de estos paseos sufrió un accidente en el dedo medio de su mano izquierda, y se le infectó de tal modo que hubo que amputárselo. Cuando veinte años después, en 1952, descubrió en Nazca la figura del mono, con solo cuatro dedos en una mano, se convenció de que realmente estaba viviendo el destino para el que había nacido y que la había llevado tan lejos de su casa natal.

Aunque su contrato era de dos años, se canceló un año después por motivos poco claros. Su biógrafa Clorinda Caller Ibérico atribuye este hecho a los celos que debieron de sentir los padres, de carácter severo, al ver que los niños buscaban refugio en los brazos de María antes que en los suyos. Pero, aunque ella nunca dijo nada en ese sentido, quizás haya que tener en cuenta el panorama político que se estaba desarrollando en este periodo, en el que el nazismo triunfaba en Alemania, cuya ideología era contraria a la admiración que María sentía por otras culturas distintas a la suya.

Su carácter era tímido y reservado, pero no por ello débil. Y su fortaleza la demostró al no sentirse frustrada por este revés, pues, lejos de volver a su casa en Alemania, se marchó a Lima, sola, donde sobrevivió con distintos pequeños trabajos como profesora de inglés, traductora, masajista y hasta profesora de gimnasia. Era la confianza en el destino que la aguardaba lo que le transmitía esa fuerza, como podemos ver en este fragmento de una carta dirigida a su madre:

«Querida madre, tú me escribes acerca de las grandes expectativas que has cifrado en mí. Comparada con dichas expectativas soy un fracaso, y el mundo tiene derecho a esperar de mí más de lo que efectivamente rindo. Pero tienes razón, uno debe primero encontrarse a sí mismo antes de pretender ser algo para el mundo. Recién empiezo a conocer lo que realmente quiero. Desconozco la manera en que aquello que se cristaliza interiormente haya de adquirir una forma exterior. Es posible que viva algunos años más en el completo anonimato, hasta que el destino me considere digna de asignarme la tarea que ha determinado para mí, aquella tarea para la cual he nacido (…) yo creo que se trata de un trabajo específico para el cual me estoy preparando inconscientemente, formándome y aprendiendo».

Por aquellas fechas conoció a una inglesa, Amy Meredith, que se convertiría en una de sus mejores amigas. Amy era propietaria de un conocido salón de té frecuentado por los intelectuales limeños, y donde María conoció, en 1936, al profesor Julio César Tello (1880-1947), el padre de la arqueología peruana, con quien trabajó como traductora y como ayudante en el Museo Arqueológico, preparando sudarios. Y fue allí también donde se encontró con su tan esperado destino cuando conoció al profesor ruso-estadounidense Paul Kosok, en 1939. Tardó treinta y seis años en descubrir la misión de su vida, que tan pacientemente había esperado, pero a partir de este momento se dedicaría en cuerpo y alma a una sola cosa: la investigación y defensa de las Líneas de Nazca.

Paul Kosok (1896-1959), profesor en la Long Island University (LIU) de Nueva York, estaba estudiando las técnicas de irrigación de los antiguos peruanos y se proponía investigar unas líneas descubiertas y fotografiadas desde el aire por los pilotos estadounidenses y peruanos en la pampa de Nazca, pensando que eran canales de irrigación. Pero pronto se dio cuenta de que se trataba de otra cosa. Necesitaba una traductora y contrató a María, a la que transmitió sus conocimientos sobre el descubrimiento realizado y su convicción de que aquellas líneas tenían un sentido astronómico.

Cuando María acompañó a Kosok al desierto de Nazca, quedó profundamente impactada por el paisaje y por los geoglifos dibujados en el suelo. El norteamericano enseñó a María a medir y dibujar las figuras y juntos comenzaron el estudio sistemático de aquel misterio del desierto. Hasta que, durante una puesta de sol, al final de un día de duro trabajo, se dieron cuenta de que una de las líneas apuntaba directamente al Sol poniente. Kosok anunció entonces: «Nos encontramos ante el calendario astronómico más grande del mundo».

Pero en 1941 Kosok tuvo que volver a EE.UU., dejando sola a María, encargada de medir las líneas y comprobar sus relaciones con las alineaciones astronómicas, lo que ella emprendió con entusiasmo, hasta que en 1945 Perú declaró la guerra a Alemania. Por este motivo, María fue obligada a abandonar el desierto y vivir, como el resto de los alemanes residentes en Perú, en Lima. Y tuvo que esperar al final de la guerra para volver, en 1946.

A partir de entonces y durante casi catorce largos años, portando un sextante, una brújula, cinta métrica, una escalera para poder ver las líneas desde arriba y una escoba para limpiarlas de las piedras que las ocultaban, María fue recorriendo sistemáticamente el desierto, sin importarle las habladurías que se iban forjando alrededor de ella. Al principio viajaba diariamente desde Nazca hasta el desierto, haciendo autoestop o caminando, desde mucho antes de que saliera el sol, recorriendo el desierto sola y con escasas provisiones, pues apenas contaba con ningún apoyo económico. Poco tiempo después decidió mudarse al mismo desierto. A 27 km de la ciudad de Nazca, en la Pascana de San Pablo, junto al valle del Ingenio, había una casita abandonada a cuyos dueños pidió permiso para ocupar. Carecía de agua corriente y electricidad, pero a María no le importó, pues le permitía abarcar más superficie del desierto durante sus largas caminatas, que se iniciaban a las 5 de la madrugada, «para poder ganarle al Sol». Sin embargo, estas condiciones que para cualquiera habrían resultado duras e incluso inaceptables, ella las asumió con naturalidad gracias a su pasión por su trabajo:

«Mi vida raras veces ha sido dura, porque yo tenía que cumplir mi destino. Es así que durante todos estos años me he dedicado por completo al estudio de las Líneas y Figuras en el Gran Tablero de las Pampas de Nazca».[4]

La gente la veía con desconfianza, pues no comprendía qué podía hacer barriendo el desierto. La apodaron «la bruja del desierto», pues a menudo regañaba a los lugareños que pasaban con sus coches dañando las líneas que ella tan meticulosamente limpiaba, medía y cartografiaba. Pero ella sola, con su escoba, poco a poco fue liberando de la arena y las piedras miles de líneas, descubriendo los dibujos en toda su magnificencia.

Contó durante aquellos años con muy pocos apoyos, entre los que podemos mencionar el de un ingeniero piloto, que se dedicaba a la fumigación de los cultivos de aquellos valles, el cual le proporcionó valiosas fotografías aéreas. Cuando en 1946 descubrió y pudo realizar fotografías de la figura de la Araña, las mandó al profesor Kosok, lo cual le proporcionó una cierta financiación.

En 1948 publicó los primeros resultados de sus investigaciones en el libro Los dibujos gigantescos en el suelo de las Pampas de Nazca y Palpa. Descripción y ensayo de interpretación, editado por Editora Médica (Lima). En él presentaba su teoría de que el conjunto de las líneas y geoglifos constituían un calendario en el que las figuras estaban relacionadas con los astros, como por ejemplo la Araña, que ella identificó con la constelación de Orión. Los ingresos obtenidos por esta publicación los dedicó íntegramente a la protección de las líneas.

Lo que más la conmovía al estudiar aquellos dibujos era imaginarse al pueblo que fue capaz de realizarlos, por el cual profesaba una profunda admiración.

«Aunque se puedan tener diferentes opiniones sobre los dibujos y su significado, una cosa es cierta, sin embargo, y es que la existencia de las figuras demuestra que los habitantes de la costa peruana habían alcanzado un nivel cultural insospechado».

Convencida de que para la construcción de las líneas, algunas de varios km de longitud, los habitantes de la Pampa debían tener una visión especial, llegó a llevar a uno de ellos al oftalmólogo:

«Solo hay dos lugares en el mundo en los que tenemos este tipo de visión telescópica, donde la gente puede ver las cosas pequeñas a enormes distancias; uno es en Mongolia, en el desierto de Gobi, y el otro está aquí entre esta gente.

Presenté una de esas personas a un oculista… El oculista se sorprendió porque la carta no era lo suficientemente pequeña como para poner a prueba los límites de su extraordinaria visión, que era igual en ambos ojos. Él lo llamó hypometria. Este niño también puede dibujar imágenes muy pequeñas con una gran precisión. Creo que esto explica muchas cosas acerca de los dibujos de Nazca».

La vista de María, sin embargo, nunca había sido buena. Y las largas y continuadas exposiciones al sol del desierto terminaron afectando de tal manera a su visión que en sus últimos años se quedó casi ciega.

Durante los años 50 compaginó su trabajo en el desierto con una defensa activa y constante de las Líneas que le llevó a vivir momentos conflictivos, ante los cuales nunca se rindió. Con la intención de desarrollar grandes plantaciones de algodón en los valles de la región, se elaboraron grandes proyectos de irrigación que habrían destruido totalmente los valiosos geoglifos. María, entonces, se dedicó a ir de oficina en oficina, pidiendo, reclamando, exigiendo la protección de las líneas, y nadie le hacía caso. Publicó artículos en los periódicos locales y organizó una exposición fotográfica sobre las figuras de Nazca. Su lucha fue en solitario, y en contra de los intereses económicos de los nazqueños, que cifraban en el proyecto de irrigación sus esperanzas de progreso económico. Hasta que, por fin, consiguió hacerse oír por el alcalde de Nazca, que terminó bloqueando dicho proyecto, salvando este patrimonio único de la Humanidad. En 1954 María realizó una serie de fantásticas fotografías aéreas sujetándose al patín de un helicóptero para evitar las interferencias de la cabina sobre las imágenes. ¡Tenía cincuenta y dos años! La publicación de estas fotografías, que dieron la vuelta al mundo, la hicieron internacionalmente conocida.

Paul Kosok murió en 1959, cuando María ya llevaba muchos años trabajando sola en la Pampa, y pocos años después fallecía su amiga Amy Meredith, hecho muy doloroso para ella que le afectó profundamente, haciéndola abandonar el desierto. A los sesenta años, se merecía un poco de reposo para su cuerpo maltratado bajo el incesante sol del desierto y una exigua dieta consistente en fruta, pan integral y un extracto de caña de azúcar llamado chancaca. Cuando fue entrevistada por el periodista peruano Manuel Jesús Orbegozo, fue descrita por él de esta manera:

«(…) alta, delgada, impresionante, con un corte de pelo a lo garzón, con una simple chompa de algodón, una falda descolorida y un par de zapatos de precio ruin».

Así había estado viviendo durante quince largos años. Pero sin embargo, su trabajo no había terminado aún, pues tenía una enorme cantidad de datos recogidos escrupulosamente que ahora había que ordenar. Coordenadas, mediciones de las figuras, características… todos aquellos datos fueron sistemáticamente ordenados en un fichero. También continuó su lucha por la defensa de las líneas y figuras del desierto de Nazca, ahora frente a los turistas que poco a poco iban llegando para contemplarlas, pasando por encima de ellas con sus coches.

Ante el creciente potencial turístico de las líneas y figuras, se creó entre 1965 y 1968 la Corporación de Reconstrucción y Fomento de Ica, y los lugareños empezaron a cambiar su concepto sobre María, a la que dieron en llamar «la Dama del Desierto». En el mismo año 1968 María escribió el libro Secreto de la Pampa, editado en Alemania, y que cosechó un gran éxito. A partir de aquí la comunidad científica empezó a interesarse seriamente por su trabajo, y las investigaciones sobre los geoglifos por diferentes investigadores se fueron haciendo más numerosas.

En 1970, en el Congreso Internacional de Americanistas, María Reiche presentó, de nuevo, una petición de protección internacional para las Líneas y Figuras de Nazca, que seguían siendo muy dañadas por las visitas descontroladas de los turistas. Pero nuevamente su petición fue desatendida. Así pues, en 1976, con el único apoyo de su hermana Renate, se decidió a construir una torre-mirador como observatorio para los visitantes, y contrató a un vigilante para que controlara el acceso al desierto y los geoglifos. La torre está situada junto a la carretera Panamericana, a 3 km de la que había sido su espartana casa, y con ella consiguió una mejor observación de los dibujos sin que la gente tuviera que pisarlos. El acceso al observatorio era gratuito, pues María decía que, mientras ella viviera, nadie tendría que pagar por ver los geoglifos, aquellas misteriosas líneas que ella estuvo barriendo y conservando durante tantos años, mientras era «la mujer que barría el desierto».

«Yo quiero ser un instrumento para eliminar las injusticias culturales y que los peruanos y los extranjeros aprendan a no depredar lo que es patrimonio de una nación y sobre todo herencia de una cultura inigualable, porque la cultura es el reflejo de la idiosincrasia de un pueblo».

En esta década de los 70 María recibió numerosos apoyos, entre los que se destacan la difusión de su trabajo por Eva Pehlemann, y la primera gran exposición de fotografías sobre Nazca en Alemania (Munich) titulada Símbolos peruanos de tierra. Más tarde, Julian Nott y Jim Woodman sobrevolaron el desierto a bordo del globo Cóndor I intentando emular la tecnología que podrían haber desarrollado los constructores de Nazca para poder contemplar los dibujos desde el aire. Las Líneas de Nazca se habían convertido en un auténtico fenómeno turístico, que contribuyó a la mejora económica de la región.

Por fin, en 1978, se declara zona protegida a la región de Nazca, siendo visitada por importantes personalidades. María guardaba un especial recuerdo de la visita que doña Sofía, reina de España, realizó al año siguiente, guiada por la propia Dama del Desierto. Y a partir de entonces llueven los reconocimientos sobre esta humilde mujer que nunca había pedido nada para ella misma: es condecorada con la Orden de «Gran Oficial» por el presidente del Congreso peruano, doctorada honoris causa de Ica y de la universidad peruana de San Marcos, recibe la Cruz Federal al Mérito primera clase de la República Federal de Alemania…, al tiempo que se da su nombre a un centro educativo y una calle en Nazca. Su casucha del desierto es convertida en museo…

Mientras, el párkinson y la ceguera iban avanzando recluyéndola en la cama o en una silla de ruedas. Su hermana Renate, tres años menor que ella, llegó a Nazca en 1984 para cuidarla y tomar las riendas de su proyecto, dando clases sobre las líneas, pagando la conservación de las Líneas con su pensión de jubilación (era doctora en medicina) y apoyándola en su trabajo, hasta 1996, año en que murió. Pero a pesar de su enfermedad, desde su silla de ruedas María seguía trabajando en los 90, publicando en 1993 su última obra: Contribuciones a la geometría y la astronomía en el Perú Antiguo, editada por la Asociación María Reiche para las Líneas de Nazca que dirige Ana María Cogorno Mendoza, a la que María había intentado adoptar sin éxito, ya que Ana María era una persona adulta. Y, por fin, un año más tarde que esta publicación, en 1994, las Líneas de Nazca fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Quizás el premio que más la gratificó fue la concesión de la nacionalidad peruana, con el nombre Victoria María Reiche Newman, nacionalidad que tanto había solicitado y que se demoró hasta 1992.

María murió el 8 de junio de 1998, a los 95 años de edad, de un cáncer de ovarios. Sus restos descansan, junto con los de su hermana, en un mausoleo construido junto a la Casa Museo que la albergó en el desierto más desolado de la Tierra.

«Tengo definida mi vida hasta el último minuto de mi existencia: será para Nazca. El tiempo será poco para estudiar la maravilla que encierran las Pampas. Allí moriré».

Las señales la habían conducido hasta Nazca y ella, obediente, agradecida y maravillada, las había seguido hasta el final:

«Tenemos aquí el testimonio en gran escala y único en el mundo del primer despertar de las ciencias exactas en la evolución de la humanidad, esfuerzo gigantesco de la mente primitiva que se refleja en la grandeza de la ejecución bajo el cielo vasto de las pampas inmensas y solitarias, barridas por el viento y quemadas por el Sol»[5].

Alguien insinuó una vez si María había estado enamorada del Dr. Kosok, a lo que Ana María Cogorno respondió que María sí que estuvo enamorada, pero que «su gran amor eran las líneas y figuras desde Palpa hasta Nasca»[6].

«Me casé con Nazca y así soy feliz»[7].

 

NOTAS:

[1] «Entrevista con María Reiche», Juan Manuel de Faramiñán Gilbert, Revista Nueva Acrópolis, n.º 173, julio-agosto de 1989.

[2] http://www.labyrinthina.com/mariareiche.htm

[3] Página citada.

[4] alexguerraterra.blogspot.com.es/2013/05/maria-reiche-una-vida-para-nasca.html

[5] maricarmenvillares.blogspot.com.es/2010/09/maria-reiche-la-mujer-que-barria-el.html

[6] http://www3.uah.es/vivatacademia/anteriores/n51/sociedad.htm#Preámbulo de Ana María Cogorno

[7] http://pueblosoriginarios.com/biografias/reiche.html

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Orca. Sostiene una cabeza-trofeo. Los geoglifos de Nasca debieron ser lugares donde se realizaban ofrendas a los dioses.Entre el mar y las estribaciones de la cordillera, en una de las regiones más desérticas del planeta, sobre los ardientes suelos de las pampas peruanas -Palpa, Ingenio, Nasca, Socos y Jumana- encontramos miles de geoglifos realizados hace más de 2.000 años.
La superficie de las pampas está cubierta por gravas que contienen óxidos ferrosos, la intemperie les ha dado un color oscuro que contrasta con las capas inferiores cuando son removidas. Así, los trazos -surcos- de los geoglifos han quedado más claros; en otros casos los dibujos se realizaron retirando piedras y arena, otorgando relieve a la representación.

La lluvia es prácticamente desconocida, si bien la zona es ventosa, el movimiento del aire disminuye a pocos centímetros del suelo debido al color oscuro de las piedras de superficie, que cumplen la función de un colchón de aire caliente. La profundidad de las líneas no excede los 30 cm, en algunos casos son simples rasguños de la superficie, pero aún así pueden ser reconocidas cuando el sol está bajo y el relieve se acentúa.

El conjunto cubre un área de unos 600 km2, con más de 300 figuras y miles de líneas rectas, aunque el inventario se agranda continuamente con nuevos hallazgos. Las figuras repiten representaciones utilizadas en la decoración de la cerámica, las líneas que las entrecruzan alcanzan kilómetros de longitud, forman laberintos y hacen difícil conocer el número total.


Vistas aéreas de las líneas y un breve relato de María Reiche.
Video. Duración 01:10.

En las primeras décadas del siglo XX, con el comienzo de la aviación comercial entre Lima y Arequipa, los misteriosos dibujos del desierto alcanzaron enorme difusión dando lugar a todo tipo de interpretaciones: caminos incas, proyectos de irrigación, imágenes que podían apreciarse sólo desde globos de aire caliente, pistas de aterrizaje para naves extraterrestres (Erich von Däniken), mapa celestial (María Reiche), etc.

No parece sostenible la idea más largamente alimentada que las líneas tendrían un significado astronómico, sólo muy pocas de las miles dibujadas en las pampas peruanas pueden vincularse a alguna función astronómica, lo que probablemente sea pura casualidad.

Estudios científicos determinaron que las líneas y trapecios son posteriores a las figuras, los trapecios se trazaban unos sobre otros con el avance del tiempo, sugiriendo que el dibujo en sí mismo no tenía un significado religioso-ritual, sino que era un marco para ceremonias. En algunos había plataformas de piedras donde se encontraron conchas y cerámicas usados como ofrendas al culto del agua y fertilidad.

La tesis que sólo son visibles desde el cielo, no es cierta, se las puede observar desde varios puntos, la arqueóloga Christina Conlee dijo: "Sólo es necesario subirse a una de las montañas que rodean la zona para poder ver las figuras"; fue ella quien en el año 2004, en el sitio La Tiza, descubrió el entierro de un individuo decapitado ritualmente, asociando esas prácticas a las que se realizaban en las líneas: "Una de las líneas de Nazca muestra a una orca sosteniendo una cabeza trofeo, de modo que la práctica de cortar cabezas y las imágenes de las líneas están conectadas como parte de prácticas rituales."

Las líneas eran trazadas a modo de caminos que eran recorridos durante las ceremonias rituales en las que se pedía lluvia, en esa región en la que la principal amenaza era la sequía. "Allí donde están las líneas era donde se celebraban las ceremonias; eran como grandes templos al aire libre, donde se realizaban las ofrendas a los dioses", concluyó Conlee.

Trazados de geoglifos lineales
Construcción de lineas Construcción de lineas
El dibujo se marca con piedras grandes. Se retira la capa superficial de piedras oscuras para definir el contorno.
Construcción de lineas Construcción de lineas
Se quitan del interior las piedras oscuras apilándolas en montículos. Los montículos se colocan en los bordes, las sombras acentúan el diseño.
Trazado de geoglifos en espiral
Geoglifo en espiral Geoglifo en espiral
Se ata una cuerda a un poste y se enrolla en un palo, el artista al desenrollarlo y caminar alrededor, traza una espiral.
Geoglifo en espiral Geoglifo en espiral
Se retiran las piedras de los trazos para dejar al descubierto el suelo más claro. Se traza de la misma manera una segunda espiral dentro de la primera.
Para lograr las figuras más complejas, necesitaron de bocetos, o como afirmaba María Reiche, de "maquetas" que ampliaban. Para la arqueóloga Conlee, un grupo de 20 hombres podía hacer una figura en una jornada de trabajo.
Tomado de: Un laberinto de líneas, trazos y dibujos, Interactivos de National Geographic.

 

María ReicheMaría Reiche Grosse Newmann (Alemania, 1903 -1998)

"La dama del desierto" llegó al Perú en 1932, dedicó el resto de su vida al estudio, conservación y preservación de la líneas: "Tengo definida mi vida hasta el último minuto de mi existencia: Será para Nazca. El tiempo será poco para estudiar la maravilla que encierran las pampas, allí moriré"

Ver biografía

 

Christina Conlee

Christina Conlee

Arqueóloga y profesora asociada del Departamento de Antropología de la Universidad estatal de Texas (Estados Unidos).

Trabajó en múltiples proyectos arqueológicos en el norte de México, Alemania y la costa sur de California. Sus trabajos en la región andina de América del Sur se relacionan especialmente con el colapso de las sociedades complejas. Lleva a cabo un trabajo de campo a largo plazo en los sitios La Tiza y Pajonal Alto, ambos en la región de Nasca.

https://pueblosoriginarios.com/sur/andina/nasca/lineas.html