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viernes, 15 de enero de 2016

PALIMPSESTO 9

PALIMPSESTO 9

Los “No lugares” "...La antropología posmoderna depende (digámoslo en represalia) de un análisis de la sobremodernidad de la cual su método reductor (del terreno al texto y del texto al autor) no es sino una expresión particular. En las sociedades occidentales, por lo menos, el individuo se cree un mundo. Cree interpretar para y por sí mismo las informaciones que se le entregan. Los sociólogos de la religión pusieron de manifiesto el carácter singular de la práctica católica misma: los practicantes entienden practicar a su modo. Asimismo, la cuestión de la relación entre los sexos quizá no pueda ser superada sino en nombre del valor individual indiferenciado. Esta individualización de los procedimientos, notémoslo, no es tan sorprendente si se refiere a los análisis anteriores: nunca las historias individuales han tenido que ver tan explícitamente con la historia colectiva, pero nunca tampoco los puntos de referencia de la identidad colectiva han sido tan fluctuantes…" LOS «NO LUGARES» ESPACIOS DEL ANONIMATO. Una antropología de la Sobremodernidad. Marc Auge

De bizarros con o sin bizarría: qué significa bizarría
La primera definición de bizarría en el diccionario de la real academia de la lengua española es gallardía, valor. Otro significado de bizarría en el diccionario es generosidad, lucimiento, esplendor. Bizarría es también colorido o adorno exagerado. (Ver en http://lexicoon.org/es/bizarria)
En general en tierras de contrastes sobre una base de medio ambiente destacado donde se puede vivir tranquilamente, existen almas (siempre vale aclarar que no se trata de un todo, sino de algunos) que quieren equilibrar las bondades de la naturaleza con sus bajos instintos dominados por una ramplona chabacanería extrema de esa calaña que invita al supuesto goce de la violación de valores y de leyes. En lugares donde la máxima exigencia es la sobrevivencia y la vida no es tan dulce, las relaciones son totalmente diferentes y no nos referimos a ellas en este escrito.
En cualquier lugar del planeta se identificaría alguna de las siguientes conductas en la tercera definición de Bizarría que aportamos, si se entiende esto como un juego un tanto infantil y no como una forma de relacionarse dentro de una profesión: ¿Puede identificarse como bizarro un grupo de personas que amenazan, agreden de palabra y se burlan de una sola persona, tomada como chivo expiatorio de sus propias falencia o de lo que adolecen en su desempeño profesional? ¿Desde posiciones de autoridad algún o algunos dirigentes pueden enseñar a menores fórmulas para agredir o atacar a los adultos que intentan realizar su tarea según su real saber y entender? ¿Puede un grupo de adultos (digo grupo, cuando se trata de varios) enseñar a menores o adolescentes, si lo prefieren, a mentir o a usar fraudulentamente documentos de cualquier índole, que también pueden ser de origen médico?

Es bien sabido que los que se erigen en líderes de patotas o mafias, por lo que sabemos de las historias de las más conocidas, necesitan de su autoridad en la misma para dejar libres sus bajezas, contando con el aval de los miembros del grupo, en su presencia y sin que esas conductas se reproduzcan en privado con la misma persona que se agrede en grupos. La clave parece ser el trabajo en la sombra o con mayorías relativas en el momento de abusar de posiciones de liderazgo, que pueden o no ser legales en algún momento, pero siempre se busca “legalizarlas” o simular su valía legal, con cualquier norma de tercera o cuarta (incluso más) posición en lo que refiere a la jerarquía racional de normas y leyes. El secreto, para el común del público, consiste en mostrarse agredidos por reales o supuestas actitudes confrontativas del otro, que generalmente solo trata de realizar su trabajo según su real saber y entender y no respeta los estereotipos lugareños, por no ser racionales, como ya explicamos anteriormente.

En esos ambientes cerrados las prebendas y los supuestos favores se cobran con adoctrinamiento y militancia en el grupo, para aumentar el poder la patota o mafia, por la cantidad y no por la calidad de los miembros, sin excluir a menores, que forman las veces de un peonaje dispuesto a defender a sus patrones de los ilícito y del desmadre. Más tarde que temprano el público se enterará de los deslices de esos paladines bizarros, generalmente con los daños a la vista y razonarán según su conveniencia o según su imposibilidad de remediar los males, porque en estos casos los remedios demoran mucho tiempo en aplicarse y los daños retroalimentan el sostenimiento del grupo o de los nuevos grupos que reemplazarán al que se extinga por impericia en la negociación con la autoridad, que es para lo que se busca formar grupos, vale decir, para negociar desde posiciones de fuerza a favor de normas o en contra de leyes.

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