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viernes, 7 de abril de 2023

CIUDADANÍA+ECOLOGÍA (En Camino)

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En general, las ciencias sociales se ocupan de diversas maneras de la CIUDADANÍA y podemos extender el término hacía otras ciencias o, incluso, materias, cómo puede ser Lengua y Literatura. Es una realidad tangible
Que, cada vez más, podemos hablar de una Ciudadanía ambiental y ecológica, sin desconocer que son términos que no se tenían en cuenta hace cuarenta años y es posible que sigan sin tenerse en cuenta en alguna ciencia. Sin querer validar el presunto modernismo al que apela algún que otro trasnochado o cerrado al razonamiento normal o no político, que se puede observar hoy en algunos savonarolas políticos, exclusivamente económicos.


 Introducción.
La “tecnocientificación”1 de la sociedad contemporánea es un fenónemos cultural y 
socialmente relevante que está transformando tanto las prácticas sociales como sus
relaciones e identidades. Desde la medicina y la salud pública hasta el desarrollo 
armamentístico, pasando por la producción de alimentos, enseres y cultura, la sociedad 
contemporánea está inmersa en la tecnociencia y numerosos artículos se han dedicado a
evaluar su impacto social, político y humano (P. Wehling, 2011; K. Kastenhofer and A. 
Schwarz, 2011). Esta tecnificación ha llegado a generar un nuevo ser humano construido y 
constituido en base a la tecnociencia con profundas consecuencias actuales y futuras a nivel 
individual y social (F. Randazzo et al., 2011; Mestres Naval y Vives-Rego, 2012; Vives-Rego 
y Mestres Naval, 2012). Un elemento no menor afectado por la tecnociencia2 es la 
sostenibilidad y la consecuente emergencia del ciudadano ecológico como respuesta a la no 
sostenibilidad del modelo socio-económico imperante. La tecnociencia está (junto a otros 
elementos) en el origen y en la solución de los retos que nos plantea la sostenibilidad, pero 
en cualquier caso, debemos recalcar que la tecnociencia es un instrumento que de por si 
carece de entidad jurídica y de responsabilidad moral por ella misma. La responsabilidad del 
uso y de las consecuencias de la tecnociencia recae en los individuos que la utilizan, ya sea 
directamente o a través de las actuaciones colectivas en las que la responsabilidad es en 
última instancia la de los líderes que son corresponsables de las acciones de grupo3
.
Los términos "sostenibilidad" o "sostenible" son usados en muchos contextos diferentes 
que van desde el ecológico hasta el económico, pasando por el social, político o de grupos 
organizados. Este trabajo se centra exclusivamente en el contexto ecológico de la 
sostenibilidad que a su vez forma parte de las cosmovisiones que el ciudadano pueda tener 
de ella. La sostenibilidad debe entenderse como un proceso político, pero también como 
un proceso social; es, si se quiere, un proceso social orientado políticamente. Esta 
constatación no tiene un origen ideológico, sino que refleja una realidad insoslayable: la 
complejidad del sistema social y la subsiguiente complejidad de su relación con el sistema 
natural. A todo ello, debe añadirse que la tecnociencia al estar en manos del ser humano, 
está en el origen y en la solución de los retos de la sostenibilidad en función del uso que se 
le de.
El ciudadano es la persona que forma parte de una comunidad política. Etimológicamente, 
el término tiene su origen en “ciudad”, ya que originalmente ésta era la unidad política más 
importante. Con el tiempo la unidad política pasó a ser el Estado y, hoy en día, nos referimos a los ciudadanos en relación a los Estados. Sin embargo en la organizaciones 
políticas supranacionales como es el caso actual de la Unión Europea se plantea el dilema 
de si debemos hablar de una ciudadanía europea que desplace, diluya o anule a la 
ciudadanía conferida por los Estados o por el contrario tenemos que hablar de ciudadanos 
con dos estatus de ciudadanía: el de su Estado de origen y el de la Unión Europea.
En el Consejo de Europa se es cada vez más consciente de que términos como «ciudadano» 
y «ciudadanía» no son estables ni admiten una definición única. El término ciudadano 
puede definirse como «una persona que convive en una sociedad». Esto no significa que la 
idea de ciudadano en relación al Estado Nación ya no sea pertinente o aplicable, sino que, 
como el Estado Nación ha dejado de ser el único centro de autoridad, debemos buscar una 
definición más satisfactoria.
Es decir, la ciudadanía del futuro se definirá en función de los problemas que tenga que 
resolver en el triple juego de los poderes político, económico y social. La configuración del 
ciudadano del futuro también pasará por los mecanismos que establezca para resolver esos 
problemas y en última instancia de cómo los resuelva. En la sociedad occidental en la que 
prevalece la ciudadanía moderna, se establece una dicotomía básica entre el espacio público 
y el espacio privado, que implican dos planos de actividad claramente diferenciados y a la 
vez contrapuestos. Podemos decir que en el espacio privado predominan los intereses de 
las individuos, mientras que el espacio público se caracteriza por una justicia común para 
todos, que hace posible la convivencia entre la multiplicidad de interés privados a través de 
la mediación, que no responde a ningún interés específico y pretende satisfacer a los 
intereses generales.
En la concepción liberal de la ciudadanía, los individuos son protagonistas primarios y se 
sobreentiende que la sociedad debe facilitar la satisfacción de sus intereses. Mas adelante 
veremos que una de las características del ciudadano ecológico es que renuncia a una parte 
de las ventajas que le aporta el liberalismo, de modo que el monto de deberes aumenta y 
declinan algunos derechos que se han contemplado y satisfecho en los albores del siglo 
XXI. De hecho en la mayoría de las constituciones modernas queda explicitado que “el fin 
supremo de la sociedad y el Estado es el individuo”. De ahí la frecuente fraseología de 
nuestros días en política electoral: “los políticos están al servicio de los ciudadanos” “la 
política debe ocuparse de resolver los problemas de las personas”, etc. Es decir, que lo 
público es un medio cuando no instrumento para que el ciudadano se realice en tanto que 
individuo particular más que social. En este trabajo voy a desarrollar una serie de reflexiones, partiendo de cómo la emergencia del ciudadano ecológico puede modificar la 
cosmovisión que hoy día tenemos de la sociedad, la tecnociencia y la política y que cambios 
socio-políticos pueden preverse.
2. Ciudadanía ecológica: reivindicaciones para un futuro próximo.
En los últimos años el debate sobre la ciudadanía ha renacido y nos encontramos con 
situaciones realmente diversas que van desde la que postula la pérdida del ideal de la 
ciudadanía (Bermudo 2010) hasta una serie de adjetivaciones que tienen su origen en el 
problema de la sostenibilidad y que van ladesde el denominado “ciudadano Kioto” hasta 
“ciudadano sostenible” o “ciudadano de la Tierra”, teniendo todos ellos que ver en mayor 
o menor grado con el concepto de “ciudadano ecológico” (Valdivielso 2011). La ciudadanía 
ecológica implicaría simultáneamente cinco elementos: i) extender la comunidad moral mas 
allá de los humanos o dicho de otro modo ampliar los espacios éticos actuales a la 
Naturaleza en su conjunto; ii) asumir responsabilidades para con los seres de los que no 
podemos esperar reciprocidad ya sea por motivos biológicos o sociales; iii) reconfigurar el 
espacio de la ciudadanía a partir del marco de la biosfera, es decir adaptar la vida humana a 
la biosfera y no pretender adaptar la Naturaleza a la vida humana; iv) tener en cuenta la 
repercusiones, consecuencias y subconsecuencias de la tecnología y de nuestras acciones 
sobre las generaciones venideras y v) rechazar la concepción puramente instrumental de la 
Naturaleza, abandonando el rancio antropocentrismo en el que estamos instalados4…
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