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viernes, 7 de junio de 2019

HISTORIA

HISTORIA
El problema de la verdad en la historia, mas allá de los debates filosóficos entre positivistas, presentistas y marxista (aunque creo firmemente que cada generación escribe su Historia), no puede resumirse en aproximaciones esperando que un golpe de suerte aporte nuevos documentos (sabida es la necesidad enfermiza de algunas personas o linajes de apropiarse, esconder o destruirlos, que se pudo observar en nuestra pequeña historia como estado y en otros grandes estados). Es indudable que si el historiador no solo analiza la veracidad del documento cotejando-lo con otros de su misma época y si corresponde ver la continuidad con anteriores y posteriores es muy posible que se pase por alto algunas cosas, como en el caso de nuestros supuestos pioneros que se asentaron en tierras que no eran desiertos y que habían sido habitadas desde siglos (por gauchos y originarios), que por otra parte constituye una reproducción del proceso de poblamiento en costas, ríos y lagos en todo el mundo que se encuentra bien estudiado por la Geografía. Igual ocurre, con la incógnita sobre la repentina actividad de personas de origen en lugares donde se practica una agricultura intensiva, que sorprendentemente supieron explotar la agricultura extensiva en nuestros campos y mas sorprendente aun es su transformación en relación con los oficios, dado que en su amplia mayoría indicaron, en la aduana, en su ingreso al país, practicar oficios de ciudad, sin que, para esas fechas existiese la posibilidad de algún organismo similar al INTA (también negando sus descendientes algún posible aprendizaje de gauchos y originarios a los que dan por extintos pese a las nuevas investigaciones sobre el encubrimiento del otro).
Debe entenderse que copiando o si lo prefieren citando una historiografía falaz no se escribe (en el mejor de los casos) Historia o se enseña Historia. Ya para estas alturas, con archivos y bibliotecas digitales (o virtuales) no se puede alegar desconocimiento, dado que la pereza, la impericia (en el oficio) o la ideología no los exime de ser falsarios o propagadores de lo falso.
HISTORIA Y VERDAD (Adam Schaff)
La relación cognoscitiva. El proceso de conocimiento. La verdad
Durante mucho tiempo y hasta en la actualidad la gran mayoría de los historiadores han abandonado la reflexión de las cuestiones teóricas y metodológicas que emplean es sus investigaciones. Estas han venido siendo trabajadas fundamentalmente por filósofos y algunos historiadores. Lo que se plantea en este trabajo es que hay una estrecha relación entre la filosofía y la ciencia histórica (las ciencias), la cual fue negada por los positivistas con su burda separación entre filosofía y las ciencias, lo que para ellos significaba la separación entre lo subjetivo y lo objetivo. Pero todos estos planteamientos de los positivistas de derruyen cuando analizamos la ciencia histórica y nos asombramos (considerado como condición fundamental para filosofar) de las múltiples interpretaciones y explicaciones que ofrecen los historiadores de un mismo hecho histórico, y que al parecer cada nueva generación de historiadores vuelve a reformular su historia. Ahora que es innegable la presencia de la subjetividad en la investigación histórica y el asombro teórico que provoca; podemos afirmar que es indispensable una reflexión filosófica conciente y critica para esclarecer la problemática teórica y metodológica que aqueja particularmente a la ciencia histórica.
1. Los tres modelos del proceso de conocimiento
Se puede distinguir tres modelos fundamentales de la teoría del conocimiento: El primer modelo (teoría mecanicista del reflejo) es mecanicista por que supone que el objeto de conocimiento actúa sobre el aparato perceptivo del sujeto cognoscente. En este modelo el sujeto viene a ser un agente pasivo, contemplativo y receptivo; y el producto del proceso señalado antes (eso que llamamos conocimiento) seria un simple reflejo o copia del objeto. Este modelo es el fundamente teórico de la definición clásica de la verdad, según la cual un juicio es verdadero cuando lo que esta enunciando concuerda con su objeto. Las diferencias en las imágenes percibidas por los distintos sujetos se le atribuyen, simplemente, a las diferencias genéricas y genéticas en los aparatos receptores.
El segundo modelo es idealista y activista; en este predomina el sujeto cognoscente que percibe al objeto como su producción, es decir como una construcción suya. Este modelo da el sustento al más alto relativismo de la verdad, ya que según este cada sujeto construye su propia verdad, por ende no existe una sola verdad, sino muchas verdades y cada sujeto tiene su verdad.
El tercer modelo (teoría modificada del reflejo) propone una relación cognitiva en la cual el objeto y el sujeto tienen una existencia objetiva y real, a la vez que actúan uno sobre el otro. Esta interacción se da en el marco de la práctica social del sujeto que percibe al objeto en y por su actividad. En este sentido el conocimiento es concebido como una actividad constante.
2. La verdad como proceso
Según la perspectiva del autor, tanto el conocimiento como la verdad son procesos que acumulan verdades parciales que la humanidad va estableciendo en las distintas etapas de su desarrollo histórico: ampliando, limitando, superando estas verdades parciales. Tomando en cuenta lo dicho se comprueba que es necesario establecer cuales son las verdades parciales de que dispone una ciencia determinada y examinar como a partir de ellas se progresa hacia una verdad total, es decir absoluta.
Daniel Sánchez de la Cruz
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Atlas de México y el Nuevo Mundo agregó una foto nueva al álbum FILOSOFÍA Y TEORÍA DE LA HISTORIA.
(pdf) HISTORIA Y VERDAD. Ensayo sobre la objetividad del conocimiento histórico, por Adam Schaff. Primera edición: 1971. Traducción de Ignasi Vidal Sanfeliu. Décima primera edición. Barcelona – Buenos Aires – México: Editorial Grijalbo; 1982, 382 p.
https://docdownloader.com/…/historia-y-verdad-adam-schaff-p…

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